Sí, leyeron bien, estoy agradeciéndoles a los Rectores de la Universidad Nacional y de la Universidad Pedagógica.

Al primero porque, gracias a su decisión de suspender toda actividad (tanto académica como administrativa) en la Nacho, pude disfrutar de dos amenísimas tardes de relax junto con algunas amigas con las que no hablaba hacía mucho tiempo. Gracias al doctor Wasserman pude enterarme de los más recientes avatares de sus vidas y ellas de los de la mía. Cada una en lo suyo, somos aún cercanas de alma y corazón en la medida en que persiste el aprecio que construimos mutuamente desde que nos conocimos. Fue una lástima que no hubiera podido comunicarme con una de ellas (¡MENA: tu celular tiene algo raro!) porque hace mucho nos debemos un CAPUCCINO de verdad y un abrazo rompecostillas.
Desde hace unos buenos años (alrededor de cinco) mi vida social y cultural se ha venido reduciendo a cero por causa de mi horario laboral que me ocupa las tardes y gran parte de la noche. Por esta razón no puedo disfrutar de los planes que hace la gente normal: ir a cine, a teatro, a conciertos o sencillamente, tomarme algo (un derivado del café, en mi caso) después del trabajo. Esta situación generó en su época un comentario pícaro de la queridísima Delos (q.e.p.d.): “Es que tú tienes horario de prostituta, mujer… ¡ellas son las que salen a la calle a las 10 de la noche!”, comentario que suelo utilizar de comodín cada vez que tengo que excusarme por no asistir a reuniones, cenas familiares y demás compromisos que se suelen programar entre las 6 y las 10 p.m. Obvio, todo el mundo termina riéndose y se compadece de mi situación y así dejan de pensar que soy una antipática por negarme en el 95% de las veces.

El CAPUCCINO que me sirvió Mario Andrés, nuestro artista del Café Latte... ¡le sobra mucho, pero mucho corazón!

Una hojita del árbol de la amistad, para mi amiga M. B. H., con cariño.

Un osito tan tierno como mi amiga D. P. M., cortesía de Mario Andrés, a quien veremos en Expo Gastronomía 2008 deleitándonos con su arte en café.
Por eso le agradezco infinitamente a Wasserman el haber cerrado la universidad para garantizar la estadía de los indígenas durante los últimos cuatro días de la semana pasada.
Para el segundo, el ilustrísimo doctor Barrera, el agradecimiento es irónico, porque el jueves pasado tuvo la genial idea de cancelar el semestre en la UPN aduciendo que el campus estaba sufriendo una toma estudiantil y que así no se podía seguir. ¿¿¿Qué qué??? A ver, tengo a alguien muy cercano trabajando como docente allí y durante todo el semestre su reporte ha sido de total normalidad. Tal vez sí hubo un tropelito hace unos 20 días, pero no pasó nada que ameritara semejante decisión tan absurda que atropella los derechos de todos los estudiantes y genera un caos tremendo en las agendas y los presupuestos de quienes trabajan en la Pedagógica (tras de que siempre les demoran el sueldo, ¡ahora esto!).
¿Será que no existe una instancia superior que controle este abuso de poder y examine cuál es la ganancia que obtiene Barrera de todo esto? ¿No será que está demasiado enredado el presupuesto de la UPN y él se quiere quitar de encima la mirada vigilante de los estudiantes inteligentes que no le comen cuento?
esfinge
bueno pues la solución es que cambies de horario o que le saques provecho a tu talento literario