Los bogotanos celebramos entre el 19 y el 25 de Noviembre la Semana del Buen Trato

Cualquiera sabe qué significa buen trato ¿verdad? La idea es mantener ciertos comportamientos que no ofendan a otras personas, no maltratar, humillar o agredir físicamente a nadie… o al menos eso es lo que yo entiendo por buen trato.

Sin embargo, veo con preocupación que la mayoría de la gente es particularmente sensible. Voy a contextualizar para que nos vayamos entendiendo: resulta que yo trabajo en una biblioteca y mi función principal es atender usuarios. Mis usuarios son en su mayoría jóvenes entre los 15 y los 35 años, de estratos socioeconómicos que van desde el 3 para arriba (seamos sinceros: en la U. Nacional ya no reciben a casi nadie de los estratos 1 y 2).

Pues bien, yo suelo ser una persona bastante seca en mi trato personal, actitud esta que es producida tal vez por el hecho de ser descendiente de santandereanos y nortesantandereanos ‘arrechos’ (en el sentido de bravos, recios) que utilizan -como lo dijo mi propio padre una vez- “un lenguaje de tuercas y tornillos SIN ARANDELASâ€. Pero el que yo sea ‘seca’ no quiere decir que sea ofensiva con la gente, sino que sencillamente no adorno mis palabras y voy al grano sin reservas. Eso me ha generado problemas con la gente en la medida en que les parece terriblemente ofensivo que yo les diga, sin sonreír, que no se les puede prestar el servicio porque no traen su carnet vigente.

Hoy, por ejemplo, le pedí la cédula a una estudiante que no me escuchó. Cuando le repetí la solicitud “Tu-cé-du-la,-por-fa-vor†en un tono ligeramente más alto y con mejor pronunciación, su acompañante saltó y me preguntó que si era que estaba de mal genio, que por qué maltrataba así de feo a la pobre niña.

¿Es que acaso hablar claro es maltratar a alguien? ¿Es absolutamente necesario mantener eternamente una sonrisa idiota al mejor estilo Paris Hilton/Elle Woods* para que la gente no se sienta ofendida? ¿Hay que entregarle a cada uno un peluche de Hello Kitty o una credencial de Giordano o de Ziggy para que no se molesten? ¿Tengo que pedir disculpas por aplicar el reglamento o cumplir mis funciones? (aquello de “qué pena, te tengo que sancionar por presentar el carnet de tu amigo y no el tuyoâ€) ¿Por qué debe darme pena si él o ella no conocen o no les da la gana de seguir las normas que están expuestas en un sitio visible?

elle1kitty

Pero eso sí, estos jóvenes consentidos, que a juzgar por su hipersensibilidad hacia cualquier comentario que se les dirige están al borde de convertirse en Emos (a propósito: ¿será que alguno ha pensado en el suicidio después de que le he dicho que se fije en el catálogo porque allí dice claramente que el libro está prestado?), exigen buen trato para ellos pero no son capaces de brindarlo a otras personas, en especial a quienes les ‘servimos’, porque se han tomado demasiado a pecho este concepto. Para ellos, los empleados de la biblioteca y en general de la universidad, somos sus sirvientes y nos tratan con espíritu feudal de gran señor que ordena a sus vasallos. Cuando llegan a la ventanilla de préstamo, yo los llamo por su nombre (que leo en el carnet) y les digo “¡Buenas tardes!â€, sin embargo sólo un porcentaje mínimo responde al saludo, como si les doliera tener que saludar a alguien que –al menos académicamente- suponen no está a su mismo nivel… me pregunto: ¿cómo tratarán a la empleada de su casa? ¿Cómo les hablarán a sus abuelos, que por lo general en nuestro país constituyen una generación que no pudo llegar al nivel universitario? ¿Será que se comportarían igual si supieran que quienes estamos detrás de la ventanilla somos profesionales (un grado más que ellos, quienes apenas van en camino a convertirse en titulados)?

Pero bueno, la idea era hablar de la hipersensibilidad de la gente que pretende que se le hable todo el tiempo en tono de bebé mimado y sonrisa de subnormal y resulté haciendo casi una diatriba socioeconómica que no era la intención.

Gracias a todos por sus comentarios y recuerden: si se les habla seria y claramente, no se sientan ofendidos, no se sientan maltratados, no acusen al otro de ser grosero o insensible. Dejen de tomar como ataque personal cualquier negación que reciben, por favor: aumenten sus niveles de tolerancia a la frustración, que es uno de los pilares de la madurez.

* NOTA: Elle Woods es el personaje protagónico de las películas Legally Blonde 1 y 2, interpretado por la actriz Reese Witherspoon. Se trata de una rubia aparentemente tonta que todo el tiempo sonríe, habla como niña consentida y se comporta como si el mundo fuera de color rosa, como si toda la gente fuera buena y confiable... en fin: destila ternura y cursilería por todos los poros ¡puaj!