por
Lylanda
@ 2007-07-05 - 11:06:18 am
EL CAPUCCINO también protesta silenciosamente contra los secuestros y clama por la devolución de los cadáveres de los 11 diputados del Valle del Cauca que fueron asesinados por las FARC hace unos días.

A mí también me duele pensar en tod@s esos compatriotas que llevan años sin ver a sus familias.
Me duele recordar la época en la que compartía oficina con una de las hijas de doña Consuelo González de Perdomo, secuestrada el 10 de septiembre de 2001 y veía que esa chica no podía concentrarse en su trabajo, que recibía múltiples llamadas de sus amistades a quienes les contaba -tragándose las lágrimas- que sólo había recibido una prueba de supervivencia de su madre en muchos meses.
Me duele pensar que en las selvas de mi país nació un niño hace 3 años, inocente de la situación de su madre, doña Clara Rojas, secuestrada junto con Ingrid Betancourt durante su campaña como candidata presidencial en el 2002.
Me duele imaginar la angustia de John Pinchao al escapar de su cautiverio y dejar atrás a sus compañeros, impotente para sacarlos a todos de allí, aplicando –tal vez a su pesar- la filosofía del ‘sálvese quien pueda’.

Me duele mucho más pensar en los que se quedaron, que son las víctimas directas de la posición despótica del presidente cuando se niega a aceptar que la única salida es el intercambio humanitario e insiste en los rescates a sangre y fuego.
Sin embargo, yo, Lylanda, como ciudadana colombiana no saldré a protestar en las calles y no es porque tenga compromisos ineludibles a la hora en que se ha convocado la protesta en mi ciudad.
No, si no salgo es porque tengo un negro presentimiento acerca de esta movilización y las consecuencias que tendrá en la opinión pública cuando Álvaro Uribe Vélez salga en los medios de comunicación torciendo la verdad y diciendo que “todos estos colombianos de bien apoyan al Presidente y a las políticas de seguridad democrática que he venido implantando con mano firme desde que me eligieron en el 2002”.
Nefastas declaraciones que –estoy segura- le escucharemos esta misma tarde dando un parte de victoria sobre las marchas en todas las ciudades de Colombia. Lo verdaderamente grave de esto es que asuma las movilizaciones de hoy como punto de partida para plantear una nueva reforma que le permita ser reelegido por segunda vez para un tercer período presidencial, con la excusa de que 8 años no son suficientes para culminar su labor. Esto, con el empuje que le dan los medios masivos de comunicación (que han sido quienes han jalonado la protesta de hoy), tendría como consecuencia un fortalecimiento de los ataques guerrilleros y un recrudecimiento del baño de sangre en el que se ha sumergido nuestro país gracias a la seguridad democrática de Uribe. ¿Acaso no es obvio que el asesinato de los 11 diputados secuestrados (independiente de si ocurrió en combate) es la cruel respuesta de las FARC a la liberación incondicional de los presos por parte del Presidente? ¿No le están diciendo:“nos importa un bledo esa decisión, nosotros hacemos lo que queremos”? ¿No es evidente que con este genocidio están presionando casi hasta el límite para que se les reconozca el estatus de beligerancia y se acepte una negociación que conduzca al intercambio humanitario?
Yo sí estoy contra el secuestro, pero no apoyo al presidente, no lo elegí con mi voto, no quiero un tercer período para que acabe con el país y no creo que los rescates armados sean la solución al conflicto con las FARC.
Ojo: tampoco quiero terminar juzgada como partidaria de la guerrilla que tanto mal le ha hecho a Colombia, porque ya sabemos que para Uribe, ‘el que no está conmigo, contra mí es’. No quiero ser calificada de terrorista por los seguidores enceguecidos del finquero mayor.
Tengo claro que la guerrilla de las FARC tampoco se ha constituido como alternativa política, no se ha preocupado por ganarse a las poblaciones en las que se ha tomado el poder, es decir, en ninguna parte escucha uno comentarios del estilo de: “Es que las FARC nos trajeron el acueducto al pueblo, por eso yo las apoyo”, actos que generarían un panorama muy diferente y favorable, al menos desde la perspectiva de los guerrilleros. Las FARC carecen de un programa político que indique un norte en sus acciones y pareciera que, tal como ocurre con los desinformados protagonistas de “Los de Abajo” de Mariano Azuela, lo que pretenden es mantener la guerra por la guerra misma, cobrando de forma brutal sus tributos para sostenerla. Sus acciones parecen ir encaminadas a victimizar cada día más y de formas cada vez peores, al ciudadano de a pie, a ese hijo de vecino a quien no le importa quién esté en el poder porque sólo sabe que –sea quien sea- estará siempre entre varios fuegos enemigos (guerrilla ejército, paramilitares, narcotráfico).
...y no sé por qué me viene a la memoria la letra de "El Campesino Embejucao" compuesta por OSCAR HUMBERTO GÓMEZ que declara que:
"Me tienen arrecho con tanta juepuerca preguntadera
que qué color tiene mi bandera
que si yo soy godo o soy liberal
Me tienen verraco con tanta juepuerca averiguadera
que si soy ELNo, EPLo o siquiera
apoyo a las AUC o si soy de las FARC
Me tienen mamao con tanta juepuerca interrogadera
que si yo a la tropa le abro la cerca
y si le doy el agua de mi manantial
Que si soy comunista, de Anapo, de izquierda, o de la derecha
que si imperialista, ¡que joda arrecha resulta querer vivir uno en paz!
Yo soy campesino trabajador, pobre y muy honrao
Vivía muy alegre pero me tienen embejucao
Pues miren señores a todos ustedes yo les contesto
y quiero que quede muy claro esto:
yo no soy de naide, hago el bien, no el mal
Trabajo en el surco desde que el gallo me anuncia el día
y sólo consigo pa’ mi familia
poquitas sonrisas y aún menos pan
Aquí naide viene sino cuando tienen las elecciones
llegan a joder que con los colores y con los dotores
que el cambio harán
Yo soy hombre del campo o mejor dicho soy campesino
así que les ruego, suplico y pido
¡ya no más preguntas, no me jodan más!
Yo soy campesino trabajador, pobre y muy honrao
Vivía muy alegre pero me tienen embejucao