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Archivos de: Enero 2007

¡CÓMO HEMOS CAMBIADO!

por Lylanda @ 2007-01-18 - 03:52:35 pm

El sábado pasado tuve un reencuentro con mis amigas del colegio. Hacía varios años que no nos veíamos y fue muy grande la emoción que sentí al verlas de nuevo.
escudo

Fue muy chistoso darme cuenta de que las palabras de Alejandra Parada en su libro "Estoy agotada!” cobraron un sentido casi milimétricamente exacto en mi caso: "Para empezar, ¿qué ponerse? Es una pregunta que no es menor cuando uno siempre fue la más chica, la más baja, la más plana y la más aburrida del curso. Cuando todas usaban sostén, yo no tenía la menor posibilidad de relleno. Cuando todas empezaron a mostrar el escote y usar zapatos altos, yo no pude imitarlas porque parecía la Minnie Mouse en pleno y opté por seguir en jeans, camiseta y tenis. Cuando todas compartían los secretos de carreras en autos y fines de semana a escondidas, yo leía a Octavio Paz, a Paul Eluard y me devoraba Juan Cristóbal, la novela que escribió Romain Rolland sobre Beethoven (…) Lo único bueno fue que sentí que estaba mucho más linda ahora. Un buen ingrediente para la inseguridad que a estas alturas se me salía por los poros."
Es cierto: yo siempre fui la ‘chiquitina’ del curso no sólo en edad sino también en estatura y por eso me adoptaban como mascota de lo que fuera (del equipo de deportes aunque yo no jugara, del coro aunque yo no cantara). Lo terrible no es sólo eso, sino que en nuestra época estaba de moda el famosísimo “copete Alf”, así que yo me empeñaba en hacérmelo aunque mi cabello rizado no lo permitiera (no se imaginan los enredos de laca y pelos que había sobre mi frente a finales de los 80).
De la misma manera, mientras la conversación preferida de mis amigas tenía que ver con la última canción de New Kids on the Block que había programado Don Fulgencio en el Zoológico de la Mañana de 88.9 (lo siento, nunca escuché esa emisora a pesar de que fue el hito radial de mi generación), yo me esforzaba en diferenciarme leyendo todo lo que cayera a mis manos aunque no fuera el libro que evaluaría la profe de Español y Literatura.
Más allá de los recuerdos y volviendo al 2007, me vi en aquella reunión escuchándolas y observándolas con cariño pero con distancia. A lo largo de estos años he pasado por un proceso de cambio constituido por la Universidad pública en donde hice mi carrera profesional, mis experiencias laborales, mi relación con J., estudios y lecturas que me han dado un bagaje que no me permite compartir muchas de las aspiraciones y perspectivas que poseen ellas y sus familias.
Para empezar, una de ellas vive actualmente en los Estados Unidos y vino a pasar navidad (ese fue el motivo de la reunión). Su familia se ha ido yendo a Norteamérica ‘de a poquitos’ y ahora sólo falta la mamá, que vive en Colombia añorando el día que le renueven la visa para poder estar con sus ‘bebés’ (el menor tiene 26 años). Todo en esta familia grita constantemente “¡queremos ser como los gringos!” y la mamá de mi amiga pregona a los cuatro vientos que le encanta el sistema y la vida y la economía y la cultura (¿?) y todo lo que tenga que ver con los E. U. … ¡caramba! Yo me moriría de depresión y aburrimiento si tuviera que vivir como mi amiga, que me cuenta que no tiene un minuto libre entre sus tres trabajos y atender a su hijo… admirable ella, pero no la envidio. Al parecer allí a los latinos les toca muy duro para ganar todo el dinero necesario para tener un nivel de vida decente. Todo eso sin contar que yo no podría vivir sin reunirme con mis amigos, comer empanaditas, tomar ajiaco con “¡Colombiana, la nuestra!”, ver en la tele a Jorge Barón o escuchar en la radio al ‘Burro Mocho’ (¡mentiras!).
Esa es la gran aspiración de la clase media de nuestro país: el sueño americano, ganado muchas veces a punta de lavar platos en restaurantes, servir bebidas en bares, cuidar niños o sacar a pasear mascotas. Recuerdo un viejo dicho que afirma que "En Colombia, la clase alta sueña con ser como Europa, la clase media como los Estados Unidos y la clase baja como México". No sé en cuál de ellas caigo yo, pero sí estoy segura de que no me identifico con la segunda… yo prefiero mil veces irme a conocer Francia (aunque sea el país más caro de la Comunidad Europea) o México y ese sí que me lo gozaría como loca, ya que fui criada con los personajes de don Roberto Gómez Bolaños y me encantan la música, el arte y la literatura del país azteca. Sin embargo, si tuviera la posibilidad de ir, yo creo que siempre regresaría. Es decir: no establecería definitivamente mi vida en ningún país que no fuera Colombia y es que aquí, además de tener lo que mencioné arriba, está mi gente, mi familia y sobre todo, mi cultura (¿debo agregar el prefijo ‘in’?).
Otro aspecto que nos diferencia es el de la posición ante la maternidad. Confieso que yo siempre fui ‘la rara’ del curso porque desde muy jovencita decidí que no quiero tener hijos. En aquella época todas pensaban que “ya se me pasaría” y ponían cara de “esperemos que crezcas y pensarás diferente”. Ahora, cuando ya he crecido lo poco que tenía que crecer (hacia los lados) y escuchan que sigo pensando lo mismo y que, además de los argumentos éticos de hace 15 años, se han sumado razones científicas a mi postura; ya no se empeñan tanto en convencerme de que cambie de opción. No obstante, las que ya tienen hijos se escandalizan de mi desnaturalizada idea porque los nenes se han convertido en el eje principal de sus vidas. ¿No quedamos en que querían ser como las gringas? Es en este punto donde vuelve a pesar la educación patriarcal latinoamericana que recibimos con tanto esmero por parte de las monjitas y que fue reforzada por las mamás en la casa (y por las telenovelas, las canciones, las lecturas, etc.): el verdadero valor de una mujer está en la maternidad, sin ella no eres una mujer completa, el instinto maternal siempre te llevará a querer a los niños, protegerlos y querer tener uno(s) para ti solita.
¡O es pura carreta, o me estafaron! Porque yo nunca me he aguantado a un niño más de 1 hora (y eso: cuando está dormido), nunca me he imaginado llevar por nueve meses no sé cuántas libras de peso en mi barriga (como no sea por haber comido demasiado, lo cual suele pasarme), y mucho menos he pensado en la cunita, los vestiditos, los pañales, las trasnochadas, la lactancia, las angustias y todo lo que implica la crianza. Yo pertenezco a esa horrible raza de seres humanos que pensamos que alguien debería canonizar a Herodes, que afirmamos que “Los niños son como los pedos: solamente se los aguanta el dueño” y a quienes nos gustaría ensayar la receta que Jonatahn Swift plantea en "Una modesta proposición”, aunque no lo hemos podido hacer debido a las leyes imperantes…
Vale, todos sabemos que no nos atreveríamos, pero a veces sí dan ganas cuando uno tiene que aguantarle las tonterías a tanto niñito malcriado que hay gracias a los psicólogos: “A los niños no hay que regañarlos y mucho menos pegarles porque se traumatizan” dicen estos profesionales mientras nos van invadiendo los dictadorcitos caprichosos criados con temor y permisividad por sus padres y maestros.
Pero eso no es todo: también me di cuenta de que seguimos reproduciendo los modelos de familia de nuestros padres y abuelos: a algunas el marido les pone cuernos, mientras que otras asisten "religiosamente" (en este caso vale el término y casi de manera literal) a rezar el rosario los sábados en la noche mientras que yo los sábados en la noche me arruncho con mi amado o me voy de rumba.
En fin, parece que no hemos cambiado tanto como creímos al pensar que ya han pasado 16 años desde que salimos del ilustre colegio EL CARMELO, donde nuestro queridísimo profesor Jorge Humberto Ibarra hacía torcidos con las notas de las estudiantes y nos hizo perder el año para que nos matrículáramos en su instituto de validaciones del bachillerato... pero como es un tipo encantador, nadie se atrevería a denunciarlo por corrupto.


 
 

EL ESPECIAL DEL AÑO

por Lylanda @ 2007-01-10 - 05:18:33 pm

En esta época se suele hacer recuento de lo que ocurrió en el año que se termina y EL CAPUCCINO no podía ser la excepción, así que sin más preámbulos entro de lleno a hacer el top de lo que se puede contar de mi vida en el 2006.

Lo más importante:Me fui a vivir con mi amado, después de dos años y medio de ‘pololeo’ (como dirían los chilenos) y de anhelar compartir todas las noches y los amaneceres, por fin logramos llevarlo a cabo el 15 de Enero.

El estudio: un curso de Astrología, que nunca me hubiera imaginado poder hacer en mi país.

La recaída: Hacia la mitad del año tuve que volver a sesiones con el psiquiatra, parece que mis hormonas no me permiten olvidarme de la depresión :'(

El evento: Se llamó “Feminísimo”, lo organizó la Revista ALÓ en compañía de las emisoras de la Cadena CARACOL. La importancia de este evento radicó en que pude confirmar mi intensísima admiración por la diva colombiana, una mujer B.I.T. (Berraca, Inteligente y Todera, según la clasificación acuñada por ella misma) que ha conquistado amores, odios y envidias en nuestro país: ISABELLA SANTODOMINGO. En ese mismo evento conocí a la que podemos catalogar como

La escritora: ALEJANDRA PARADA ESCRIBANO. Esta periodista chilena vino a “Feminísimo” a promocionar su prima opera, que se llama . Me identifiqué de inmediato con esta mujer y quedé conquistada con la dulzura del abrazo que me dio al autografiarme su libro. Si los dioses me conceden el hacerme amiga de algún famoso, me gustaría que fuera ella. Recomendadísimo su texto para todas las mujeres que nos sentimos agobiadas por las responsabilidades de la vida diaria.

Los dolorosos: La muerte de mi amiga DELOS, la ausencia de ESFINGE y los sustos que tuvo que pasar en su exilio, una pelea con mi adorado (que casi me cuesta la ruptura), la salida del aire de mi emisora favorita BÉSAME F.M.

La ruptura: Aunque se dio en circunstancias desagradables, la mudanza de mi madre y hermanos de su hogar a otro sitio mejor ha sido un paso sano para todos. Sé que les hará mucho bien para su salud emocional.

El trabajo: Se consolidó el grupo de “Los rebeldes” conformado junto con mi grupito de compañeros más cercanos, con quienes hemos llevado a cabo acciones que dejan al descubierto la ineptitud de los directivos de nuestra división en la Universidad.

El traslado: A mi jefe se le ocurrió que "mi salud se estaba afectando" con mi permanencia de más de tres años en la sección de Medicina, así que decidió trasladarme "como apoyo" a Ciencias Sociales. En realidad, el traslado parece corresponder a una orden dictada desde más arriba para disgregar al grupo de Los Rebeldes, que ya se estaba poniendo demasiado peligroso...

La sorpresa:Mi hermanito se ha conseguido una novia preciosa después de varios años de soledad. Me emociona verlos tan felices y cariñositos y espero que sigan así, porque mi hermanito merece ser tan afortunado como yo lo he sido con mi pareja. Falta que nuestra hermana se decida a conquistar un muchacho que la haga dichosa como también ella se lo merece.

La fiesta: Un desorden que hicimos el 29 de Abril, en honor de “Los Felices Años 80”, en el que oímos música de Madonna (“La Isla Bonita”), Wilfrido Vargas (“El Jardinero”), Billy Joel (“Uptown Girl”), Yuri (“La Maldita Primavera”), Boy George ("Karma-kameleon")...

El DVD: El más vendido en Colombia en todos los tiempos: “LA PELOTA DE LETRAS” de Andrés López. Mi mamá tiene uno para ella, mi padre tiene el suyo propio, un amigo mío tiene dos versiones y cada vez que los vemos nos morimos de risa al ver identificada a la familia colombiana a través de la historia del siglo pasado. Obviamente, los que más reímos somos los que pertenecemos a LA GENERACIÓN DE LA GUAYABA (por favor seguir el vínculo: http://www.lapelotadeletras.com/ )

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