Recuerdo que Jaime Molina cuando estaba borracho ponía esta condición: que si yo moría primero él me hacía un retrato o si él se moría primero le sacaba un son. Ahora prefiero esa condición: que él me hiciera el retrato y no sacarle el son. Famosas fueron sus parrandas que a ningún amigo dejaba dormir. Cuando estaba bebiendo siempre me insultaba con frases de cariño que él sabía decir. Después en las piernas se me sentaba, me contaba un chiste y se ponìa a reir. La cosa comenzó muy niño: Jaime Molina me enseñó a beber, a donde quiera estaba, él estaba conmigo y a donde quiera estaba, yo estaba con él. Ahora me duele que se haya ido:yo quedé sin Jaime y él sin Rafael. Elegía a Jaime Molina, por Rafael Escalona
Hoy escribo con dos vacíos en el alma, no sabría decir cuál de los dos es más profundo o más perturbador:
Por un lado, mi amiguísimo ESFINGE (si alguien quiere conocerlo más a fondo, le invito a que vea www.esfinge.blog.com.es ) lleva ya casi un mes trabajando lejos de esta ciudad y nos hace una falta tremenda. Él es el típico amigo que siempre está enterado de todos los eventos culturales que son "como nos gustan", es decir, gratis: sabe dónde presentan la película de cine arte, el concierto del artista que sólo se conoce en cierto círculo, la corrida de toros sin pagar entrada, el ballet que viene de gira desde Europa, la feria de libros baratos, etc. Con Esfinge leíamos novelas a dos o tres voces, escribíamos en un taller literario informal en el que cabían poemas, quejas, relatos, novelas, chistes y -sobre todo- la amistad risueña que nos une a sus integrantes. Esperamos que Esfinge regrese pronto a la Atenas Suramericana (o a "la tenaz suramericana", como le dice él mismo a nuestra ciudad) para saber en qué termina el último libro que leíamos (¿será que el mayordomo es el asesino? o ¿será que el psicólogo estaba muerto?) y que tuvo el buen gusto de llevarse porque es su novela de cabecera (CABALLERO, Antonio. "Sin Remedio")
Por otro lado, ayer me enteré del fallecimiento de mi amiga M. DELOS A. F. C. conocida por todos sus allegados por el intermedio de sus nombres de pila y que es el que aparece aquí. Conocí a mi amiga Delos ("Delitos carrrrrnales" le decía uno de sus admiradores más lujuriosos) en la universidad, éramos colegas aunque nos dedicásemos a oficios muy diferentes en la vida (ella sí ejercía la profesión, yo soy una renegada).
Nacida en el altiplano bogotano, era toda una Barranquillera de corazón (su familia es oriunda de la Costa Atlántica) y fue enterrada en su amada ciudad el día de ayer. Como buena costeña, se convertía en el alma de las fiestas a donde quiera que llegaba y tenía una habilidad innata para ver el lado ridículo o gracioso a cada situación. Recuerdo que su nombre coincidía con el de la parroquia donde se unieron sus padres en santo matrimonio y ella solía bromear preguntándose qué hubiera ocurrido si ellos se hubieran casado en la Iglesia de LA PORCIÚNCULA y en vez de una niña hubiera nacido un varoncito en el hogar de la familia F. C.
Delos, otras amigas y yo, salíamos a tomar cerveza los viernes después de clase, mas no por vicio, sino porque teníamos inscrita la materia "LÚPULOS I, II y III" según el semestre en el que estuviéramos matriculadas (al menos eso pensaban nuestras mamás). Ella me enseñó los rudimentos del buen bebedor mientras despotricábamos de los hombres (del arquitecto a quien ella quiso tanto y del psicólogo por el que derramé tantas lágrimas), sobra aclarar que no aprendí mucho, ya que sigo sin poder tomarme más de dos cervezas sin caer rendida.
Allí la vi seducir a más de uno con sus ojos de leona y sus curvas de Guajira imponente como las que describe García Márquez mientras bailaba todos y cada uno de los ritmos que estuvieran de moda entre los universitarios.
Otras veces compartíamos un café negro en la cafetería de la Facultad y allí conversábamos sobre nuestros compañeros (Mena, la Mona, Yanet, Andreis, las Lilis, las Olgas, Tania, Carlos Nietzsche, Iván el recluta, Rodri, Luis A., Regio y su club de fans, el adorable Raúl...) y sobre todo, recordábamos a Hugo Pachón, nuestro angelito que se fue en Primer Semestre, quien debe estar armando una tremenda parranda vallenata para recibir a Delos allá en el cielo. Ojalá que se diviertan y nos sigan cuidando a los pricólogos (nunca dejamos de serlo) que quedamos todavía por este moridero.
QUERIDA AMIGA DELOS: nunca olvidaré tu risa, tus regaños, tus fiestas cada 3 de Diciembre, tus pintas a lo Nana-Fran-Fine, tus sanduchitos horneados, tu música romanti-flower, tus blusas de leopardo, tus chismes sabrosísimos, el paseo a Melgar, la mímica de "Hijo de la Luna", las cervezas que le sacamos a los Ingenieros, los bailes con los Agrónomos... y -sobretodo- NUNCA ME OLVIDARÉ DE LA BENDICIÓN DE HABERTE CONTADO ENTRE MIS AMIGAS. TE QUIERO.













