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Archivos de: Octubre 2006

DOS AUSENCIAS

por Lylanda @ 2006-10-27 - 02:38:01 pm

Recuerdo que Jaime Molina cuando estaba borracho ponía esta condición: que si yo moría primero él me hacía un retrato o si él se moría primero le sacaba un son. Ahora prefiero esa condición: que él me hiciera el retrato y no sacarle el son. Famosas fueron sus parrandas que a ningún amigo dejaba dormir. Cuando estaba bebiendo siempre me insultaba con frases de cariño que él sabía decir. Después en las piernas se me sentaba, me contaba un chiste y se ponìa a reir. La cosa comenzó muy niño: Jaime Molina me enseñó a beber, a donde quiera estaba, él estaba conmigo y a donde quiera estaba, yo estaba con él. Ahora me duele que se haya ido:yo quedé sin Jaime y él sin Rafael. Elegía a Jaime Molina, por Rafael Escalona

Hoy escribo con dos vacíos en el alma, no sabría decir cuál de los dos es más profundo o más perturbador:

Por un lado, mi amiguísimo ESFINGE (si alguien quiere conocerlo más a fondo, le invito a que vea www.esfinge.blog.com.es ) lleva ya casi un mes trabajando lejos de esta ciudad y nos hace una falta tremenda. Él es el típico amigo que siempre está enterado de todos los eventos culturales que son "como nos gustan", es decir, gratis: sabe dónde presentan la película de cine arte, el concierto del artista que sólo se conoce en cierto círculo, la corrida de toros sin pagar entrada, el ballet que viene de gira desde Europa, la feria de libros baratos, etc. Con Esfinge leíamos novelas a dos o tres voces, escribíamos en un taller literario informal en el que cabían poemas, quejas, relatos, novelas, chistes y -sobre todo- la amistad risueña que nos une a sus integrantes. Esperamos que Esfinge regrese pronto a la Atenas Suramericana (o a "la tenaz suramericana", como le dice él mismo a nuestra ciudad) para saber en qué termina el último libro que leíamos (¿será que el mayordomo es el asesino? o ¿será que el psicólogo estaba muerto?) y que tuvo el buen gusto de llevarse porque es su novela de cabecera (CABALLERO, Antonio. "Sin Remedio")

Por otro lado, ayer me enteré del fallecimiento de mi amiga M. DELOS A. F. C. conocida por todos sus allegados por el intermedio de sus nombres de pila y que es el que aparece aquí. Conocí a mi amiga Delos ("Delitos carrrrrnales" le decía uno de sus admiradores más lujuriosos) en la universidad, éramos colegas aunque nos dedicásemos a oficios muy diferentes en la vida (ella sí ejercía la profesión, yo soy una renegada).
Nacida en el altiplano bogotano, era toda una Barranquillera de corazón (su familia es oriunda de la Costa Atlántica) y fue enterrada en su amada ciudad el día de ayer. Como buena costeña, se convertía en el alma de las fiestas a donde quiera que llegaba y tenía una habilidad innata para ver el lado ridículo o gracioso a cada situación. Recuerdo que su nombre coincidía con el de la parroquia donde se unieron sus padres en santo matrimonio y ella solía bromear preguntándose qué hubiera ocurrido si ellos se hubieran casado en la Iglesia de LA PORCIÚNCULA y en vez de una niña hubiera nacido un varoncito en el hogar de la familia F. C.
Delos, otras amigas y yo, salíamos a tomar cerveza los viernes después de clase, mas no por vicio, sino porque teníamos inscrita la materia "LÚPULOS I, II y III" según el semestre en el que estuviéramos matriculadas (al menos eso pensaban nuestras mamás). Ella me enseñó los rudimentos del buen bebedor mientras despotricábamos de los hombres (del arquitecto a quien ella quiso tanto y del psicólogo por el que derramé tantas lágrimas), sobra aclarar que no aprendí mucho, ya que sigo sin poder tomarme más de dos cervezas sin caer rendida.
Allí la vi seducir a más de uno con sus ojos de leona y sus curvas de Guajira imponente como las que describe García Márquez mientras bailaba todos y cada uno de los ritmos que estuvieran de moda entre los universitarios.
Otras veces compartíamos un café negro en la cafetería de la Facultad y allí conversábamos sobre nuestros compañeros (Mena, la Mona, Yanet, Andreis, las Lilis, las Olgas, Tania, Carlos Nietzsche, Iván el recluta, Rodri, Luis A., Regio y su club de fans, el adorable Raúl...) y sobre todo, recordábamos a Hugo Pachón, nuestro angelito que se fue en Primer Semestre, quien debe estar armando una tremenda parranda vallenata para recibir a Delos allá en el cielo. Ojalá que se diviertan y nos sigan cuidando a los pricólogos (nunca dejamos de serlo) que quedamos todavía por este moridero.

QUERIDA AMIGA DELOS: nunca olvidaré tu risa, tus regaños, tus fiestas cada 3 de Diciembre, tus pintas a lo Nana-Fran-Fine, tus sanduchitos horneados, tu música romanti-flower, tus blusas de leopardo, tus chismes sabrosísimos, el paseo a Melgar, la mímica de "Hijo de la Luna", las cervezas que le sacamos a los Ingenieros, los bailes con los Agrónomos... y -sobretodo- NUNCA ME OLVIDARÉ DE LA BENDICIÓN DE HABERTE CONTADO ENTRE MIS AMIGAS. TE QUIERO.


 
 

¡YO TENGO LA CLAVE DEL ATENTADO!

por Lylanda @ 2006-10-20 - 08:42:36 pm

En el país del Sa-N-grado Corazón puede ocurrir cualquier cosa... este texto debe tomarse como una broma (cruel) sobre la noticia del día en Colombia.

El Jueves 19 de Octubre hubo un atentado en la Universidad Militar Nueva Granada, al norte de Bogotá. Parecería obvio que la acción iba en contra de las fuerzas armadas, pero hay un dato al que no se le ha dado la trascendencia necesaria: muy cerca de donde fue la explosión, se estaba grabando uno más de los capítulos de la interminable “Padres e Hijos”.
Se trata de un bodrio que lleva transmitiéndose desde hace casi 15 años en la televisión, con una historia repetitiva e irreal que pretende mostrar un “modelo” de familia colombiana. Cuenta con ‘actores’ que recitan sus libretos con menos calidad de la que cabría esperar en una función de clausura de una escuela primaria.
MI HIPÓTESIS
El atentado responde a una justísima protesta por parte del grueso de los televidentes colombianos que se han visto insultados diariamente desde hace dos generaciones con las emisiones de esta serie tan mala.
¿Será que la Fiscalía deberá contratar de nuevo al mentalista Armando Martí para que enfoque las investigaciones por este lado?

SALIENDO DEL RADIO CITY 25 de enero de 2006

por Lylanda @ 2006-10-12 - 06:31:21 pm

Texto de ficción que puede hacerse real en unos años.

melancolia

Una pareja canta bajo la lluvia como si no hubiera mayor felicidad que la de ser mojado por minúsculas gotitas. Sobre el telón aparecen los créditos y yo salgo a la noche fría, a que el aguacero empape mi chaqueta demasiado delgada para el clima de la ciudad. No hay alegría en mi caminata. Trato de protegerme las manos con las mangas, aunque también están mojadas y frías. Giro a mi derecha hacia el norte, por la carrera trece en busca de una noche más animada, más viva. Afuera: estudiantes que bromean alrededor de una tanda de cervezas, buses, busetas, semáforos en rojo, amarillo y verde; vendedores de cualquier cosa. La calle cuarenta y cinco parece un hervidero de gente a las nueve de la noche. Adentro: mi boca reseca después de hora y media de inmóvil concentración, pide un trago de agua o por lo menos un chicle; en mi mente resuena la banda sonora de la película y pulsa una tecla desconocida que termina por anegar mi lagrimal derecho. No permitiré que me gane la melancolía de saberme sola un viernes por la noche. No me dejaré vencer por la patética imagen de la mujer que va al cine sin más compañía que la de su mochila llena de bolígrafos y papel para escribir. Aunque esa es la cruda verdad: soy una mujer que va sola al cine un viernes en la noche. Tal vez para consolarme, se me atraviesa la imagen de alguna película de Woody Allen: una intelectual neoyorkina que critica cine arte, imagen que se convierte en bálsamo para mi ego hasta que recuerdo que suelen ser neuróticas insufribles y necesitan de mínimo tres sesiones de psiquiatría a la semana.

-Buenas noches ¿por favor, me da una botella de agua?- grito en medio de los pitos de los colectivos y busetas que luchan por doblar primero hacia el occidente (Fontibón, Isla del Sol, Soacha, Roma…).

Sigo caminando en el mismo sentido que los automóviles, sin mi botella de agua. El vendedor no me escuchó y yo no tengo paciencia para repetir un pedido tan simple. Al parecer, el tono en el que me he acostumbrado a hablar no es apto para las calles de la ciudad. Pero no puedo hablar más alto: durante muchos años he ido modulando las proporciones de mi cuerpo, de mi caja torácica para que mi voz no retumbe dentro de las paredes de las bibliotecas. Hoy soy una mujer flaca, un tanto encorvada, las manos me duelen de tarde en tarde, uso gafas permanentes y… nadie escucha mi voz en la calle.

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