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Archivos de: Septiembre 2006

"QUID PRO QUO" Viernes, 09 de junio de 2006

por Lylanda @ 2006-09-25 - 08:32:31 pm

Delirio producido por la conjunción de dos (o tres) obras artísticas...

lecter

Estoy leyendo (por enésima vez),El Silencio de los Inocentes, mientras escucho a Carlos Santana y sus guitarras ensoñadoras. La combinación sería perfecta si no fuera por el sitio en el que me encuentro, pero igual experimento una sensación que llamaría como de “orgasmo intelectual”… a pesar de que me hace falta con quién comentarlo. Sin embargo, pienso que no me atrevería a confesar de viva voz la intensísima emoción que me absorbe. ¿Alguien comprendería?
Cada vez que recuerdo la actuación de Anthony Hopkins en The Silence of the Lambs me enamoro más del personaje del doctor Lecter. Recuerdo la intensidad de la mirada, capaz de comunicar el profundo entendimiento que sobre el ser humano posee dicho personaje, algo que ni siquiera logra transmitir Thomas Harris mediante las palabras en su libro. ¿Qué es, exactamente, lo que hizo Hopkins para lograr en mí un efecto tan perturbador? ¿Se trata de su técnica como actor, que él mismo ha definido de una manera casi despectiva así: “yo sencillamente voy, recito mi parlamento y luego vuelvo a mi casa a esperar mi salario””? (cito de memoria de un reportaje sobre el actor en la revista Gatopardo hace unos años). ¿Se trata de la conformación de su rostro, en el que la frente ocupa una mayor proporción que la que ocupa en la mayoría de cráneos, lo que le da la apariencia de un bebé encantador, pero a la vez con un destello de perversión en la mirada? ¿Se trata, más bien, de la conexión inconsciente entre su imagen y algún arquetipo enraizado en mi memoria, que me resulta fascinante y a la vez atemorizante?
O tal vez sea todo obra del director, quien le habrá indicado a Hopkins los movimientos, la calma felina de los modales y la sutil seguridad en las inflexiones de la voz que suavemente perfora hasta el hueso mientras va formulando las preguntas exactas a Clarice Starling o a la senadora Martin. (Sensación de taladro dulcificado que inmediatamente asocio con la que produce la guitarra en Samba pa ti de Santana)
En mi opinión, uno de los momentos más maravillosos de la película es la toma de frente a Hopkins mientras acaba a varillazos con uno de los agentes en Memphis. Aclaro que no es por la violencia explícita de dicha escena, sino por el goce que trasluce en los ojos de Lecter mientras sabe que tiene en la fuerza de sus brazos el poder sobre la vida del desdichado policía. Es una consciencia que no he visto en ninguno de los asesinos personificados en el cine. Creo que no ha habido Drácula alguno, por ejemplo, que se acerque a la fabulosa contención y templanza que expresan los maravillosos ojos de Hopkins en esta escena. Pienso que ahí está el meollo del asunto: Lecter es un asesino supraconsciente, mientras que los demás (vuelvo al caso Drácula o al de Norman Bates, en Psicosis) actúan movidos por ‘entidades superiores’ a su propia voluntad, ya sea una enfermedad psiquiátrica o el fantasma de la madre, o la ira y el intenso dolor, etc. Es por eso que terminamos perdonándolos, mientras que Lecter nos provoca indignación porque nos resulta imperdonable su racionalidad, su absoluta cognición sobre lo que está haciendo; a la vez que le tenemos envidia (yo se la tengo) por ser capaz de timar a toda la policía, al FBI, a Chilton y en general a las autoridades psiquiátricas del mundo entero, según la ficción construida por Harris y seguir sus impulsos asesinos sin que le tiemble un solo nervio y sin que se le note la emoción al hacerlo.
Bendito sea Anthony Hopkins: para mí, ya se ganó el cielo de los artistas con esta sublime actuación.


 
 

HISTORIA QUE LE CONTARÉ A MIS SOBRINOS... CUANDO LOS TENGA

por Lylanda @ 2006-09-20 - 09:37:17 pm

Un homenaje al ser que amanece todos los días a mi lado, haciendo realidad el milagro del amor.
sirenas-imagen1

Esta es la historia de una señora que trabajaba en una biblioteca. Imaginémosla tal como son las bibliotecarias de los cuentos: ella usaba gafas, se vestía toda tapada hasta el cuello y era bastante regañona y amargada.
Una noche, la señora iba a salir de la biblioteca y uno de sus compañeros le pidió que acompañara a un estudiante ciego que se había quedado hasta muy tarde y ahora no tenía quién le ayudara a tomar el transporte público hasta su casa.
El estudiante tomó a la señora por el hombro derecho y juntos empezaron a caminar para salir de la biblioteca hasta el paradero del bus.
Ella, como buena bibliotecaria era curiosa y por eso le preguntó al estudiante:

-Y... ¿qué hacía hasta tan tarde en la biblioteca?

Él, aunque se sintió intimidado por el tono de reproche que usó la señora, le respondió con toda seriedad:

Trabajando en mi tesis de grado... pero se me pasó la hora y como yo no necesito luz para escribir pues no me di cuenta de que ya habían cerrado la biblioteca.

La conversación continuó con preguntas y respuestas de parte y parte (más preguntas de ella y más respuestas de él) gracias a las que ella se enteró de que él hacía un interesantísimo trabajo sobre la Multisensorialidad y que estaba próximo a graduarse.
La señora hizo unos cuantos comentarios sobre lo poco que sabía acerca del uso de los sentidos y la importancia que cada uno de ellos ha tenido a través de la historia de la humanidad.
A él le pareció increíble que una mujer tan seria, tan fría como esa que lo estaba guiando tuviera semejante perspicacia como para haber acertado con lo que él planteaba mientras que su director de proyecto todavía no había podido entender sus teorías.
La bibliotecaria nunca se imaginó que sus escuetos comentarios tuvieran semejante efecto en el joven estudiante. Tal efecto surtieron que él regresó la noche siguiente a la biblioteca, ya no a trabajar en su tesis, sino a buscar a la agria señora.
Lo que el joven no imaginaba era que sus ideas y el entusiasmo con que las transmitía habían hecho impacto en ella, que -sin saber que él la buscaría esa noche- había estado pensándolo todo el día siguiente.
El júbilo de ambos al encontrarse de nuevo fue evidente aunque casi queda empañado porque él no respetó la norma de "SILENCIO, POR FAVOR" que impera en las bibliotecas cuando preguntó por ella con voz estentórea quizá por la emoción de acercarse otra vez a esa mujer. Ella iba a llamarle la atención severamente al muchachito que osaba gritar en su rincón de la gran biblioteca de la Universidad hasta que se percató de quién era el dueño de esa voz y eso la desarmó por completo.
Esa noche hablaron de muchas más cosas, ella se sintió con un poco más de confianza y pudo quitarse la máscara de solterona aburrida que usaba diariamente junto con la bata blanca de bibliotecaria. Él le habló de la novela que estaba escribiendo y de uno de los cuentos que más quería. En dicho cuento, la clave de la historia era un libro de Anaïs Nin que hace que los protagonistas se encuentren.
A ella le sorprendió saber que había otro ser en el mundo que conocía a su escritora favorita y le pareció un detalle casi metafísico el que fuera precisamente este estudiante que ya no podía sacarse del pensamiento.
Este pequeñísimo detalle hizo que brillara el alma de ella y que definitivamente se despojara de su imagen de bibliotecaria amargada. A partir de esa noche se ha dedicado a convertirse en una sirena de esas que seducen a los navegantes con su voz. Se ha vuelto una mujer segura de sí misma, bella dentro de sus posibilidades y confiada en el amor de ese hombre que pescó una noche en la biblioteca.
Él quedó hechizado desde el comienzo con ella y desde ese momento se ha transformado en ULISES: el más inteligente de los hombres, que supo vencer a las sirenas sin privarse de escucharlas.
Hoy en día, viven juntos en una isla que no está rodeada por el mar, pero son tan felices como si lo fuera.

¡J. TE AMO!

LO QUE QUIEREN LAS MUJERES...

por Lylanda @ 2006-09-15 - 08:18:19 pm

Este texto no es mío, me lo envió mi amiga S.M.B.P. y considero que vale la pena que mis lector@s lo conozcan. Espero que les guste!

El joven rey Arturo fue sorprendido y apresado por el monarca del reino vecino mientras cazaba furtivamente en sus bosques.
El rey pudo haberlo matado en el acto, pues tal era el castigo para quienes violaban las leyes de la propiedad, pero se conmovió ante la juventud y la simpatía de Arturo y le ofreció la libertad, siempre y cuando en el plazo de un año hallara la respuesta a una pregunta difícil.

La pregunta era:
-¿Qué quiere realmente la mujer?

Semejante pregunta dejaría perplejo hasta al hombre más sabio y al joven Arturo le pareció imposible contestarla. Con todo, aquello era mejor que morir ahorcado, de modo que regresó a su reino y empezó a interrogar a la gente.

A la princesa, a la reina, a las prostitutas, a los monjes, a los sabios y al bufón de la corte... en suma, a todos, pero nadie le pudo dar una respuesta convincente. Eso sí, todos le aconsejaron que consultara a la vieja bruja, pues sólo ella sabría la respuesta.

El precio sería alto, ya que la vieja bruja era famosa en todo el reino por el precio exorbitante que cobraba por sus servicios.

Llegó el último día del año convenido y Arturo no tuvo más remedio que consultar a la hechicera. Ella accedió a darle una respuesta satisfactoria, a condición de que primero aceptara el precio.
Ella quería casarse con Gawain, el caballero más noble de la Mesa Redonda y el más íntimo amigo de Arturo.

El joven Arturo la miró horrorizado: era jorobada y feísima; tenía un solo diente, despedía un hedor que daba náuseas y hacía ruidos obscenos. Nunca se había topado con una criatura tan repugnante.

Se acobardó ante la perspectiva de pedirle a su amigo de toda la vida que asumiera por él esa carga terrible. No obstante, al enterarse del pacto propuesto, Gawain afirmó que no era un sacrificio excesivo a cambio de la vida de su compañero y la preservación de la Mesa Redonda..

Se anunció la boda y la vieja bruja, con su sabiduría infernal, dijo:
LO QUE REALMENTE QUIERE LA MUJER ES SER SOBERANA DE SU PROPIA VIDA.

Todos supieron al instante que la hechicera había dicho una gran verdad y que el joven rey Arturo estaría a salvo.
Y así fue, al oír la respuesta, el monarca vecino le devolvió la libertad.
Pero menuda boda fue aquella... asistió la corte en pleno y nadie se sintió más desgarrado entre el alivio y la angustia, que el propio Arturo.
Gawain se mostró cortés, gentil y respetuoso mientras que la vieja bruja hizo gala de sus peores modales: engulló la comida directamente del plato sin usar los cubiertos, emitió ruidos y olores espantosos, etcétera.

Llegó la noche de bodas y cuando Gawain, ya preparado para ir al lecho nupcial, aguardando a que su esposa se reuniera con él, apareció ella con el aspecto de la doncella más hermosa que un hombre desearía ver.

Gawain quedó estupefacto y le preguntó qué había sucedido.
La joven respondió que como había sido cortés con ella, la mitad del tiempo se presentaría con su aspecto horrible y la otra mitad con su aspecto atractivo.
-¿Cuál preferirías para el día y cuál para la noche?
Qué pregunta cruel! Gawain se apresuró a hacer cálculos...

¿Querría tener durante el día a una joven adorable para exhibirla ante sus amigos y por las noches en la privacidad de su alcoba a una bruja espantosa?
¿O prefería tener de día a una bruja y a una joven hermosa en los momentos íntimos de su vida conyugal?

¿Usted qué hubiera preferido...? ¿Qué hubiera elegido?

La elección que hizo Gawain está más adelante, pero antes de leerla tome su decisión....
*
*
*

El noble Gawain replicó que LA DEJARÍA ELEGIR POR SÍ MISMA.

Al oír esto, ella le anunció que sería una hermosa dama, de día y de noche, porque él la había respetado y le había permitido ser dueña de su vida.

¿Cuál es la Moraleja?

NO IMPORTA SI LA MUJER ES BONITA O FEA, ¡EN EL FONDO SIEMPRE ES UNA BRUJA INTELIGENTE!

IMAGEN DE LA BUENA FEMINISTA Mayo 18 de 2006

por Lylanda @ 2006-09-11 - 08:43:38 pm

Este texto se me ocurrió cuando R. R. G. H. me invitó a la presentación del Informe Sobre Mujer y Conflicto Armado. Va dedicado a ella, que sí es una verdadera feminista y tiene el "agravante" de ser buena amiga.
Son estudiosas como ellas solas!

Consejos para parecer una buena feminista:

El cabello va preferiblemente rizado, ojalá no más corto que la altura del lóbulo de la oreja. Si lo tiene lacio, va muy corto y sin peinar. Usan jeans, pero no ceñidos porque "destacar las curvas convierte a la mujer en objeto sexual para la mirada del macho".
Poco o nada de maquillaje (por la misma razón). Se usan aretes y collares grandes, pero eso sí, nada de joyería metálica (oro o plata), se permiten cuentas artesanales, piedras o semillas.
Se usa una pañoleta al cuello, que sea grande y sirva a manera de chal contra el frío. Hay que recordar que estas independientes salen de noche, por lo general solas y no van a aceptar que el hombre les preste la chaqueta para abrigarse, por eso es tan frecuente encontrar esta prenda en su ajuar. Generalmente se lleva en colores fuertes que contrasten con los oscuros de la ropa. Si no contrasta, es porque la feminista va vestida de tonos cafés y tierra.
La mayoría usa faldas largas y amplias y chalecos con motivos étnicos. El bolso siempre es muy grande y a veces se acompaña de otros más pequeños.
Calzan zapatos planos de gamuza o tenis. El único adorno permitido en el cabello es una tira de tela anudada en la nuca, en cuyo caso no se usa la pañoleta antes descrita.
A los eventos se llega sin parejo, en grupos de amigas (a veces, la pareja es una de ellas). Si es inevitable llevar al "compañero"... por que eso sí, ellas nunca tienen "novio" y mucho menos esposo; éste debe ser lo más raro posible: nada de señores de corbata. Ojalá el tipo pertenezca a una banda de música alternativa, a una etnia minoritaria o al menos que lleve el cabello largo (eso demuestra que él ha entrado en contacto con "su lado femenino"). Para sacarlo a pasear (al compañero), hay que obligarlo a ponerse un poncho de colorines, traído del viaje en bicicleta por Suramérica. Si no hay poncho, póngale un sombrero ridículo (estilo Jamiroquai) y que lleve una quena en lugar visible.
Ahora sí parece usted toda una feminista, sólo le falta tomar conciencia, estudiar y empezar a actuar consecuentemente... pero eso no es tan fácil.

POLLITO, FLORES Y MARIACHI

por Lylanda @ 2006-09-01 - 07:10:00 pm

Los tres recursos de apelación del potencial delincuente que puede estar en casa…

pollo

El título de este artículo remite a tres clichés que se han vuelto una broma más en nuestro país: cuando un hombre se va de juerga y regresa a la casa con algunos traguitos de más, tal vez oliendo al perfume de una mujer que no es la oficial (pues ésta se encuentra en la casa, furiosa) suele presentarse armado con una caja grasienta que contiene por lo general ocho presas de pollo asado, según dicen ellos, "pa' entretener a la fiera y que no me muerda". Conozco el caso de uno que llegó con 14 cajas ... ¡Así sería el remordimiento!

Si la fiera (o sea: la dulce criatura que alguna vez lo esperó vestida de azahares en el atrio de una iglesia) no le admite el "pollito" y lo manda a dormir al sofá (o a donde lo reciban), pasarán unos pocos días antes de que el sujeto en cuestión se deje caer con un arreglo floral cuyo tamaño y precio estarán en proporción directa con su arrepentimiento. La mujer, de fiera pasará a transformarse en un gato (indiferente pero menos peligroso, eso sí). Tal vez le conteste las llamadas un poco más blanda, pero no admitirá que el tipo regrese al lecho nupcial, si es que el incidente ha sido grave.

Cuando la cosa es muy terrible y el tipo ya tiene tortícolis por dormir en el sofá y en su casa no le habla ni el perro, se espera hasta el fin de mes cuando le pagan en la oficina, se toma unos traguitos (pocos, porque la idea es reivindicarse, no embarrarla más), se va al sector de Chapinero y allí contrata al primer grupo de Mariachis que ofrezca una buena promoción acorde con su presupuesto.

Llegados a la casa, después de la consabida botella de aguardiente compartida con los músicos y con el amigote del alma (el mismo que le acolita las escapadas), entonan las canciones de rigor: Perdón, con todo y el canto a dos voces; Ella si el tipo está muy despechado y El rey cuando se le sale el machote que lleva adentro, no muy escondido, por desgracia.

Cuando esto último ocurre, estamos en presencia de un homínido que considera a la mujer como un bien de su propiedad. Obviamente, no soporta que ella, de manera autónoma (o aconsejada por la suegra y las amigas, alias 'las brujas') haya decidido que:

• No se vuelve a dejar poner cuernos ni siquiera con las suripantas de la esquina.
• Que no le aguanta otro decepcionante encuentro sexual aromatizado con el tufo de las polas con las que celebra el "Día de San Quinceno".
• O que, sencillamente, no quiere dejarse golpear más por el homínido cuando éste se encuentra ebrio.

Esta decisión, dolorosa y difícil de asumir para nosotras como sujetos dependientes, criadas en la cultura machista del “¡cómo te vas a quedar sin un hombre que te respalde en la vida!", genera todo un cataclismo en la estructura familiar y afectiva construida alrededor de esta pareja.

Lo terrible es cuando él, después de haber usado los tres recursos de apelación que se mencionan en el título, resuelve arreglar las cosas por las vías de hecho. Tal como decidió el marido (espero que a estas horas ya ostente el prefijo "EX") de Lizzette Ochoa Amador, a quien no conozco, pero cuyo caso, horriblemente parecido al de la dueña de cierto gatito que me visitó una madrugada me ha hecho pensar en lo que hace que las mujeres reincidamos en este tipo de relaciones.

¿Qué opinan, lectoras? ¿Qué es lo que nos mantiene amarradas a nuestros maltratadores? ¿ES acaso una dependencia económica creada por nosotras mismas? ¿Son unos hijos que -supuestamente- sufrirían las consecuencias de una separación? ¿No están sufriendo más esos hijos cuando presencian (o escuchan, muertos de terror entre sus cobijas a la medianoche cuando llega el padre) la violencia que sufre la madre?

Yo sé que con mis textos no descubro nada nuevo y no aporto nada a la solución de estos problemas, pero me gusta escribir lo que siento. Espero que de algo sirva.


 
 

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