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  • DIALOGO IMAGINARIO EN TRANSMILENIO

    El viernes pasado, después de la jornada de trabajo, me subí al Transmilenio con mi bolso de siempre y una bolsa de pan para el desayuno del día siguiente.

    Obviamente, el bus ya iba lleno de borrachos (eran las 10 de la noche) y no hubo silla para sentarme. Me quedé de pie frente a un joven que iba arrellanado en la silla del medio del final del bus y lo miré fijamente a los ojos. Él, al percatarse de mi mirada, descruzó perezosamente sus brazos y me preguntó "¿Le llevo la bolsa?", a lo que yo únicamente respondí: "No, gracias, no me pesa."

    Pero si yo hubiera hecho gala de mi ironía habitual y no hubiera estado tan cansada, le hubiera dicho:

    No te preocupes. Esta bolsa que contiene solamente DIEZ panes no debe pesar más de OCHOCIENTOS gramos, lo cual no es nada si tenemos en cuenta que vengo de pasarme SIETE horas continuas transportando más o menos TRES o CUATRO kilos de libros en mis brazos y caminando de un lado a otro en un espacio cuya área debe ser de alrededor de CINCUENTA por VEINTE metros. Así que, por qué molestarte en cargarme la bolsa o en cederme el puesto, si tú debes estar mucho más cansado que yo, ya que debes haber permanecido como mínimo DOS horas sentado en una incomodísima silla de bar bebiendo quién sabe cuántas cervezas, ¿verdad?

    Pero bueno, no lo dije porque siempre soy yo la conflictiva, la cansona, la vieja regañona y mis reclamos NUNCA son justos.

    LOS QUE TIENEN RAZÓN SIEMPRE SON LOS DEMÁS

  • SOBRE JOHANNA ANDREA MACIAS

    “…creo que Dios me puso acá porque afuera me podrían haber pasado cosas peores.”
    ROMINA TEJERINA, condenada a 14 años de prisión por el homicidio de su hija recién nacida, producto de una violación.

    La noticia de estos días ha sido el caso de Johanna Andrea Macías y el homicidio –confesado por ella misma- de su hijo recién nacido. Pienso en los motivos que pudo haber tenido ella para llegar a esta situación y, aunque nunca he sido madre, trato de ponerme en sus zapatos. Recuerdo un par de ocasiones en las que he sospechado estar embarazada y toda la angustia que esto ha generado en mí, los sentimientos de rechazo hacia esa vida que estaría apareciendo sorpresivamente.

    A quienes condenan de plano a Johanna y la ponen de inmediato al lado de Luis Alfredo Garavito como ‘asesina de niños’ parece que se les olvidan las condiciones particulares en las que pudiera encontrarse esta mujer para haber llegado a quitarle la vida a su propio hijo. Dichas condiciones solamente las conoce la propia Johanna, ya que ni siquiera su esposo podría decir que sabía de las tormentas emocionales que le habría suscitado el embarazo y la posterior crianza del bebé.

    Pienso en mi propio caso, en el que gozo de un empleo estable y unos ingresos económicos que aunque no son del otro mundo, me permiten vivir en un nivel más o menos adecuado y satisfacer las necesidades básicas de un hogar. Sin embargo, no por gozar de estas condiciones, me siento en capacidad de enfrentar la gestación y lo que sigue de ahí en adelante. Hay aspectos de mi historia de vida, actitudes, sentimientos y pensamientos que no me permiten asumir una maternidad de manera responsable.

    En una entrada anterior comenté mi decisión de no reproducirme y ahora, a raíz del caso de Johanna , me doy cuenta de que perfectamente podría yo hacerle lo mismo a una criatura, me doy cuenta de que no importaría si hubiera sido engendrada con el hombre que amo o por causa de una violación –como en el caso de Romina Tejerina- en mí estarían presentes los mismos sentimientos ambivalentes que niegan la falacia sostenida por la sociedad patriarcal de que “la maternidad es un instinto”.

    No, no estoy de acuerdo. El INSTINTO, según la R.A.E. es un “conjunto de pautas de reacción que, en los animales, contribuyen a la conservación de la vida del individuo y de la especie”. Según los etólogos, el instinto siempre se manifiesta en las mismas condiciones siempre que su estímulo específico esté presente (como ciertas aves que se desarrollan sexualmente ante la sola imagen de otro sujeto de su misma especie, aunque dicha imagen sólo sea la propia en un espejo). Y ya con este son varios los casos que contradicen esta definición en el ámbito de la maternidad humana.

    Resulta que no todas las mujeres que son madres biológicas han tenido las mismas reacciones invariables ante sus embarazos, sus partos y sus hijos. Hay madres biológicas que no siempre saben qué hacer ante el llanto ininterrumpido de un bebé aparentemente satisfecho. Hay madres biológicas que se angustian porque saben que no es tan cierto eso de que “todo niño trae su pan debajo del brazo” y no ven posibilidad de alimentarlos y sostenerlos con todo lo que requieren. Hay madres biológicas que, ante la duda de la paternidad de su hijo y las amenazas que ha proferido un marido celoso o maltratador, transfieren su miedo al recién nacido y lo convierten en depositario de las agresiones que presienten para sí mismas. Por eso es que pienso que la maternidad, lejos de ser un instinto, es más bien una vocación que no todas, aunque estemos equipadas fisiológicamente para llevarla a cabo, poseemos. De la misma manera que la mayoría de seres humanos estamos equipados fisiológicamente para ser panaderos (con que tengamos dos brazos, dos manos y un cerebro capaz de entender el proceso de la fabricación del pan es suficiente), esto no quiere decir que TODOS SIN EXCEPCIÓN tengamos que ser panaderos, ya que somos muchos a los que no nos interesa.

    Pero por supuesto, en estos casos no se tiene en cuenta al ser humano que es la mujer que pasa por estas situaciones en las que se lleva al límite la agresión contra otro. En estos casos, la mujer deja de ser pensada como persona para convertirse solamente en madre, es decir, en máquina productora de bebés, como si no fuéramos más que un útero sin conciencia, sin más posibilidades que la de reproducir la especie humana.

    ¿Qué hubiera pasado con ese niño si su madre lo hubiera mantenido vivo? Posiblemente hubiera sido maltratado en formas inimaginables. No estoy hablando sólo de golpes o insultos, sino de ser un hijo no deseado, un hijo que es visto tal vez como un estorbo, una carga, una persona que es ignorada o negada por quien tiene la función de introducirla en el mundo de la cultura, por quien debe nombrarlo, amarlo y desearlo para que sea verdaderamente un SER HUMANO y no un animalito como cualquiera que se cría silvestre, sobreviviendo como pueda en el mundo al que fue arrojado. Tal vez ese es el verdadero sentido de la frase de Romina que abre esta entrada: es posible que a esos niños asesinados por sus madres, de no haber fallecido, les hubieran pasado ‘cosas peores’ que la muerte.

  • EL TAPABOCAS MENTAL

    En las recientes semanas, ha surgido y decaído una moda en la que hemos podido observar la grandísima y evidentísima influencia de los medios de comunicación.

    house

    Por las calles, en los diferentes medios de transporte, en oficinas, comercios, instituciones educativas y cualquier sitio público que usted se imagine, pudimos ver una gran cantidad de parroquianos haciendo gala de su adhesión incondicional al dictado de los medios: todos usaban el reglamentario tapabocas para dizque prevenir el contagio del nuevo virus de la infuenza AH1N1.

    Yo, que no le comí cuento a esta reciente leyenda urbana, andaba muy campante con mi carita al descubierto (excepto por las nuevas gafas, historia que será tema de otro artículo) hasta que me percaté de que realmente, a mí me han obligado a llevar el tapabocas por dentro.

    El detalle que me hizo consciente de esta situación fue un incidente que se presentó en mi trabajo y a raíz del cual recibí ciertas advertencias por parte de quienes tienen algo de poder sobre mi cargo en el organigrama.

    Dicho incidente me puso a pensar sobre la cantidad de situaciones en las que debo callar por obligación: porque no quiero entrar en conflictos que irremediablemente saldré perdiendo, porque no quiero desestabilizar la frágil estructura que ya existe, porque no quiero terminar hiriendo / asustando a alguien a quien aprecio pero a quien necesito decirle unas cuantas verdades...

    ¿Hasta cuándo me veré obligada a llevar el tapabocas mental, con todas las nefastas consecuencias que esto tiene para mi salud y mi integridad? ¿Cuándo podré gritar a los cuatro vientos lo que soy, lo que sé, lo que siento? ¿Cuándo dejará de estar secuestrada mi identidad por preservar las apariencias?

    ...Y me pasa justo a mí, que soy nativa del signo que rige la comunicación >:XX

    GEMINIS

  • EL LECTER COLOMBIANO

    Yo no sé qué pensarían Thomas Harris y Anthony Hopkins si se enteraran de la más reciente noticia del jet set criollo, pero lo cierto es que a mí me deja un sabor tan amargo como puede ser el del órgano olfatorio supuestamente ingerido por Julio Nava

    nava
    Este cantantico es acusado de haberse comido la nariz de un empresario

    Para cualquier lector que conozca de mis gustos y aficiones, queda claro que el personaje de Hannibal Lecter, creado por Harris y personificado por Hopkins para el cine es uno de los iconos más admirados por mí. Los sentimientos que me genera son extraños y perturbadores y ya fueron confesados en este espacio

    hannibal_uno
    Este es el caníbal más encantador que existe, médico psiquiatra creado por la ficción literaria del novelista norteamericano THOMAS HARRIS.

    lechter
    Este es el verdadero DOCTOR LECHTER, un médico de origen rumano, especializado en Cirugía Vascular, quien desarrolló esta disciplina en nuestro país con excelentes resultados. Era un hombre de profunda cultura, que disfrutaba de los conciertos de la Orquesta Filarmónica de Bogotá y fue homenajeado póstumamente por esta a comienzos del presente año.

    Me frustra entonces ver cómo el personaje al que mi imaginación había dotado de gran encanto y seducción exquisita, al que yo creía un tipo con modales dignos de un conde, con gustos musicales más cercanos a los del respetable Doctor Abraham Lechter (q.e.p.d.) pero carente de toda la bondad que caracterizaba al honorable médico; se encarna en nuestro país en una estrella de mediocre brillo como lo es indudablemente el gamín de Julio Nava, con todo el respeto que me merecen él y sus seguidores.

    Me pregunto ahora… ¿si Julio Nava es el Hannibal Lecter colombiano, quién será nuestra Clarice Starling? ¿La aulladora de la Lady Noriega?

    lady

  • ES UN BLOGGER... ES UN DISENADOR... NO, ES SI-PRO-MAN

    "Y... cuénteme... ¿no le pasa a Usted cuando escribe (...) que siempre le queda la impresión de que no era eso lo que iba a decir, sino otra cosa, más original, tal vez más divertida o, lo que es peor, más verdadera?" Carta de ÁLVARO MUTIS a ELENA PONIATOWSKA, 4 de Junio de 1959.

    siproman
    Aquí se puede leer la historia de SIPROMAN

    Eran aproximadamente las 13 horas en Ciudad Bo-Gótica. Yo caminaba junto con mis amigos del parche (o sea: Adrianita, el Esfinge y Germancho) buscando un sitio dónde recargar las energías que nos había quitado la sesión de cine en la que habíamos visto “SIN ALIENTO” de Jean Luc Godard. A mí lo que realmente me había dejado ídem no era tanto la película sino la charla posterior dictada por uno de los fundadores del cineclubismo en Colombia. Se trata de un fenómeno que suele ocurrirme siempre que conozco a un hombre que se apasiona con el séptimo arte: me enamoro de él mientras está hablando extasiado de directores, actores, encuadres, tomas, ángulos, etc. Ya me había ocurrido como 3 veces antes, por eso en esta oportunidad pude identificarlo antes de cometer cualquier estupidez. Debido a esta prontitud en el buen diagnóstico, pude sacudirme las estrellitas y los corazones que volaban ante mis ojos. Claro, eso no fue suficiente para bajar completamente de la nube y por lo tanto me dirigía al restaurante flotando unos 25 centímetros por encima del piso.

    Restaurante chino

    En semejante estado de alucine, entré al nuevo restaurante de Alex, el taiwanés más apreciado por miles de estudiantes de la Universidad Nacional, ya que ha sido capaz de crear la comida fusión más barata y accesible después de los almuerzos ‘colombo-franceses’ de los obreros de nuestro país. Sus platos se caracterizan por integrar lo mejor de la cocina de su tierra (el arroz chino, el chop suey, la carne con verduras y salsa soya) con lo mejor de la cocina de la tierra que le ha acogido por muchos años (las tajadas de plátano frito, la bandeja paisa).

    La perspectiva era pedir un plato de ‘B-B-Q Oriental’ o -como se llamaba antes de que a Alex lo aconsejara algún publicista varado- “carne mongoliana”. Yo me estaba imaginando esa salsita soya un poco ahumada, el aroma del pimentón asado… ¡mmmhhh, una delicia! cuando llegamos a hacer la fila correspondiente y veo, justo antes de mí, preguntando si la ensalada traía cebolla (una pregunta que yo suelo hacer en todos los restaurantes que visito, ya que la consabida hortaliza es algo así como mi kriptonyta personal) al sujeto que ha sido mi héroe biblio-cibernético desde que conocí su identidad secreta.

    Lo reconocí inmediatamente por la barbita y el aire despistado que aparenta, aunque no pude verlo con la claridad necesaria ya que volvieron a aparecer ante mis ojos las estrellitas y los corazones. Su mención del odiado vegetal hizo que además, revolotearan mariposas por mi estómago (en serio, no soporto la cebolla) y casi no pude articular la frase que por fin salió de mi alterado aparato fonador: ¡¡¡NO LO PUEDO CREER!!! ¡¡¡MI BLOGGER FAVORITO!!!

    Lo que siguió parecía copiado de su propio y antíquísimo post titulado BETTY BLUE, ya que él estaba conectado a los audífonos y alcanzó a pasar algo así como medio minuto mientras se los quitaba y se recuperaba del susto de ver a una vieja chiquitica, de gafas, con unos crespos rojos alborotados que además de gritar a voz en cuello su identidad secreta, lo estrangulaba con un abrazo rompecostillas digno de mejor ocasión.
    En realidad, el post era para decirle a Vargas todo lo que uno no alcanza a decir en la fila del restaurante:

    1. Que me encanta su blog.

    2. Que me fascinan su humor negro y su inteligencia irónica, los cuales lo ubican al lado de Esfinge, Pini y el Cura Lozada en mi galería de afectos.

    3. Que me gustaría sentarme a conversar horas enteras con él aunque sé que la charla sería un fracaso total ya que no tenemos nada en común y terminaría aburriéndose con una interlocutora tan abstemia y sin gracia como yo…

    4. Que de todos modos, no me importa que me haya ‘desfacebookeado’. :)

    Bueno, sólo espero encontrármelo en otra oportunidad y poder decirle algo más que lo que ya sabe: que es ¡MI BLOGGER FAVORITO!

  • RECUERDO DE LAS VACACIONES 2007

    Texto escrito a comienzos del año 2008, recuperado de entre los archivos antiguos.

    ErmitaCali

    Yo no sé si las vacaciones significan para otros mortales un cambio tan radical como ocurre en mi caso, pero al llegar cada fin de año mi cuerpo y mi mente claman por un descanso en el que pueda desconectarme de todas las preocupaciones que me embargan los once meses anteriores.

    Esta vez no podía ser diferente, menos aún si tenemos en cuenta que el período laboral del 2007 se extendió estrepitosamente hasta el sábado 22 de Diciembre… ¡sin dejarme tiempo para sumergirme en el ambiente navideño que tanto me gusta! Por lo tanto, sólo pude salir a comprar los regalos el 23 y el mismo 24, con la previsible consecuencia de las aglomeraciones, los empujones y el estrés de no encontrar buenos artículos, sino aquellos que por su ínfima calidad no entusiasmaron a los primeros compradores.

    En el mismo orden de ideas, mi hogar tampoco pudo entrar a tiempo en la onda vacacional-navideña (que en Colombia comienza inmediatamente se retiran las calabazas, brujitas y vampiros de Halloween, es decir, el 1 de Noviembre) y terminé armando el arbolito y colgando guirnaldas el propio 24 en la mañana (antes de irme a las compras). Por lo tanto, esta vez la decoración roja y verde seguirá estando de moda en mi casa por lo menos hasta el comienzo de la Semana Santa (si mi compañero lo permite, claro).

    Lo cierto es que el 27 de Diciembre ¡por fin! logramos empacar el infaltable chingue y tres trapos más (mentiras, en realidad nos fuimos con 3 maletas a reventar) y emprendimos camino hacia el Valle del Cauca (patria chica y lugar de residencia de la familia extensa de mi adorado tormento) a las 5 ó 6 de la tarde. Un monumental trancón de más de dos horas en el sector de La Línea nos retrasó y terminamos llegando en la madrugada del día de los Santos Inocentes. Para esa noche, la familia tenía programada una reunión “donde estemos todos vé, porque vinieron hasta los que viven fuera de Colombia”, así que tratamos de aprovechar la mañana durmiendo en santa paz… ¡vana ilusión! Resulta que uno de los organizadores de la fiesta era nuestro anfitrión (un tío de J. que merece capítulo aparte), por lo tanto estaba a su cargo recibir en su casa los muebles, la comida, la música y demás elementos necesarios para el evento. Pero el tío tenía que estar pendiente de sus negocios y la oficina, así que la encargada de abrir y cerrar la puerta de su apartamento durante toda la mañana, fue esta servidora. La escena que se repitió varias veces fue más o menos así: un acomedido moreno valluno con una mesa (o una docena de sillas, o varias decenas de platos, o muchas docenas de tamales, o centenares de metros de cable para el sonido) a cuestas golpeando el portón y abriendo tamaños ojos, sorprendido de la facha de la rolita despistada que le atendía, ya que yo tenía el cabello aún más desordenado que de costumbre, estaba enfundada en mi única pijama calentana y no había acatado a desmaquillarme, así que parecía un mapache enrazado con rana platanera (por las manchas oscuras alrededor de mis ojos y el bogotanísimo tono blancuzco de mi piel).

    Finalmente, después de dormir unas cuantas horas y tomar un reconstituyente baño de agua fría, estuvimos vestidos y organizados para tan magno evento. La fiesta resultó ser un éxito, ya que se reunieron casi 4 generaciones de “La Familia Pan-De-Leche” que se caracteriza por su alegría. No hubo mucho licor (cada uno llevaba lo que quisiera tomar), así que nos salvamos de las típicas escenas de borrachos que son tan incómodas. Lo que sí hubo fue una sorpresa mayúscula para mi suegra, ya que se suponía que uno de mis cuñados que vive en el exterior no alcanzaba a llegar debido a sus compromisos laborales. Sin embargo, con la complicidad de mi suegro y mi compañero, logró estar a tiempo para dejar con la boca abierta a su mami, a la abuelita, tíos, tías, primos y primas que asistieron.

    En general fueron unas vacaciones tranquilas, sin los desajustes estomacales del año anterior -que en el 2006 no me permitieron disfrutar de mi primera visita al Valle- con una agenda no muy ajetreada (salvo la mencionada fiesta y las visitas de rigor a la familia) y con tiempo hasta para ir a Popayán, donde se encuentra otra parte de mi familia política; y a Manizales, lugar de residencia de uno de mis personajes favoritos: mi queridísimo Ken Titus , autor de mis días a quien no veía desde Septiembre.

    Uno de los planes más interesantes en la Sucursal del Cielo fue el que propuso a última hora el 30 de Diciembre el tío de J: nos fuimos a La Matraca, una taberna ubicada en pleno Barrio Obrero, donde programan tangos, fox trot y algunos ritmos tropicales de los que bailaron mis abuelos en su juventud.

    lamatraca

    Se trata de un sitio que parece transportado en una máquina del tiempo, ya que está decorado con infinidad de fotografías de Carlos Gardel, Libertad Lamarque y otras estrellas de la música antigua que no pude reconocer. También hay imágenes de publicidad de la época (películas, discos, productos) y el ambiente en general me recordó las fiestas de familia porque, al contrario de lo que ocurre en la mayoría de los bares ‘de moda’, en La Matraca se mantiene una iluminación que permite ver a la persona con la que uno conversa y además se puede observar la pista de baile sin tener que adaptarse a la oscuridad como los murciélagos. ¿Por qué me parece importante mirar la pista de baile? Sencillo: resulta que la mayoría de personas que entran son adultos mayores, elegantísimos todos, que van a bailar tangos de la manera como, me imagino, lo hacían cuando eran jóvenes. Así que es muy evocador ver cómo un señor que viste rigurosa corbata, chaqueta y sombrero se acerca a una mesa, ofrece su brazo y se descubre ligeramente la cabeza en un galante gesto de invitación a bailar cuya receptora es una señora que se levanta haciendo una sutil reverencia a modo de aceptación, se recoge la larga falda con dos dedos y lo sigue hasta el centro de la pista (lo describo con detalle para que los apreciados reggaetoneros se den cuenta de cómo es un baile respetuoso y agradable).

    Sobra decir que quedé fascinada con la ciudad, el clima y sobre todo: con la gente. Todos muy amables, alegres, sonrientes, bellos y se mueven como dioses, no sólo bailando sino en general manejan su cuerpo de una manera muy libre, muy agradable. Debe ser consecuencia del gen afro presente a flor de piel en los vallunos y que yo trato de recuperar infructuosamente en mí misma, porque eso sí, no hay que olvidar la frase del profesor César Constaín, eminencia de la psiquiatría en Colombia, Q.E.P.D.: No hay que sacudir mucho el árbol genealógico, porque de golpe aparecen por ahí la tátara-loca, la tátara-negra o la tátara-puta”.

  • SI HAY FELICIDAD COMPLETA

    Mi hermana me sorprendió gratamente enviándome esta fotografía tomada por ella en la parada del bus en Sydney

    HPIM2738

    En esta fotografía se resume lo que podría ser la felicidad completa para mí:

    1. Un clima delicioso (obsérvese la ropa veraniega de la gente que espera el transporte).

    2. La vida en la ciudad, ya que soy una urbanita de tiempo completo (pregúntenle a mi pobre marido que tiene vocación de Indiana Jones y por lo tanto le fascina irse a acampar y vive frustrado porque nunca cuenta con mi apoyo para esos planes).

    3. Una buena lectura, como puede ser la del libro o revista que aparece fotografiado.

    4. Un delicioso café expreso: muy negro, muy caliente y bien cargado... (¡ah carambas! Me acabo de dar cuenta de que así se podrían describir los hombres que me gustan :) )

    5. Y la cereza del postre: EL BIZCOCHOTOTOTE de George Clooney, con quien me encantaría que diosito me castigara un fin de semana.

    Definitivamente los creativos de esta publicidad se anotaron un hit conmigo: Después de ver esta fotografía, digo con ellos ¿WHAT ELSE? ¿Qué más puedo pedirle a la vida?

    ¡Mil gracias, hermanita! (mil disculpas por la casi-dejada del bus por andar tomando la foto)

  • POR FAVOR, NO MAS RUIDO

    Este post está dedicado a todos los vecinos de Bachué II sector, en especial a los residentes y comerciantes de la cuadra correspondiente al conjunto PASEO SIMÓN BOLÍVAR.

    Sí, queridos lectores: los destinatarios de este post son los mismos vecinos que casi me linchan como bienvenida a mi nuevo hogar el día 9 de Septiembre de 2007. Los mismos cuyos hijos me tildaron de ladrona el día de mi mudanza. Esos mismos que no podían dejar quietas mis bolsas de basura a pesar de que yo las había colocado en un sitio donde no le hacían estorbo a nadie y me las ponían justo en la entrada de mi casa, con la perversa intención de que mi esposo (que no las podía ver) se tropezara y se cayera. Esos mismos vecinos que regañaban y espantaban a escobazos a mi querida Sugar cuando salía a explorar el vecindario. Los mismos entre los que están los dueños de la PANADERÍA LAS ACACIAS que se robaron una parte del periódico que yo ya les había pagado el 20 de Noviembre... justo el artículo que había escrito mi esposo.

    Esos mismos que creen que Diciembre tiene que ser obligatoriamente sinónimo de borracheras y radios a todo volumen. Desde el primer día del último mes del año, los del SUPERMERCADO GRANADA BACHUÉ han sacado dos parlantes y los han instalado en la reja del conjunto para que todos los residentes nos deleitemos con el vallenato, las rancheras, los corridos, los merengues y demás música que se les ocurre programar (la tanda más reciente consistió en 24 horas seguidas de cumbia peruana, la misma del "Besito Cachichurris-chichirris").

    No contentos, el 31 de Diciembre algún otro vecino resolvió que no se podía quedar atrás con eso de la música e hizo sonar (desde las 6 de la tarde y hasta las 7 de la mañana del 1 de Enero) su super equipo de sonido que tiene una potencia de no sé cuántos miles de decibeles, así que tuve que apagar mi modesta grabadora porque ni subiéndole al máximo el volumen podía yo escuchar el cd que me regalaron en Navidad. La música programada por el vecino estuvo bien mientras cenamos (aunque tuvimos que comer en silencio porque no nos podíamos escuchar y ni modos de hacerle señas a mi marido, como no he aprendido lengua de señas en Braille...) pero cuando nos fuimos a dormir (hacia las 2 a.m.) ya nos sabían a cacho sus rancheras. Sin embargo, tratamos de hacer caso omiso de las vibraciones que sacudían al edificio y cerramos los ojos tratando de conciliar el sueño.

    Cuatro horas después, cansados de contar ovejas y de inventarnos cualquier cantidad de juegos absurdos para dormirnos en medio del ruido, me levanté a buscar el teléfono... llamé al 123, donde me pidieron los datos del sitio donde era el problema. Como no podía identificar de dónde salía el estruendo, dije que el ruido se escuchaba en toda la cuadra a lo que me respondieron con un silencio muy elocuente al otro lado del teléfono. Finalmente me pidieron mi nombre pero como yo sé que mis apreciados vecinos son una caterva de bestias agresivas opté por no decirlo. La persona que me atendió me dijo que ya me iban a gestionar la ayuda. Veinte minutos después, al ver que ni llegaban las autoridades ni los vecinos apagaban su ruido, llamé al 112 de la Policía y me preguntaron los mismos datos, esta vez tuve el buen cuidado de informar que mi nombre era "Ana Rico" ... ¿Qué creyeron, que iba a ser tan ingenua de dar mi nombre verdadero? ¡Ni loca que estuviera! Porque si lo hubiera dado, de seguro que ayer mismo me habrían mandado un sicario o ellos mismos me hubieran golpeado al salir de mi casa.

    Aunque nunca llegó la Policía, finalmente a las 7 de la mañana del 1 de enero se cansó el vecino del super equipo (debe ser un equivalente a los 'picó' legendarios de los costeños) y pudimos dormir un ratico...hasta las 9 de la mañana cuando a otros vecinos les dio por comenzar a hacer el obligatorio asado de Año Nuevo y sacaron a donde todos pudiéramos verlos y escucharlos: la carne, el asador, el carbón, las cervezas y -por supuesto- los parlantes, pero además la guacharaca y los tambores. Para que a nadie le quedara duda de que estaban felices por la llegada del nuevo año, a la 1 de la madrugada del 2 de Enero, todavía se les escuchaba gritar con voz aguardientosa aquello de:

    "10

    9

    8

    7

    6

    5

    4

    3

    2

    1

    0

    ¡FELIZ AÑOOOOO!"

    Así que solamente se callaron cuando ya estaba bien entrado el 2009, casi 30 horas después de que hubiera llegado. Hoy hemos podido descansar de todo ese infierno gracias a que esta gente debe de estar soportando su guayabo en completo silencio. Espero que les dure por lo menos esta semana para poder vivir en paz sin tener que aguantar más su mal gusto y su irrespeto por los demás, su ignorancia de la sana convivencia entre vecinos.

  • DE COMO PERDIO Y RECUPERO LA MEMORIA EL ESPOSO DE LA BRUJA PANTUFLA

    Afortunadamente no fueron necesarios largos tratamientos o costosas consultas médicas…

    memorias

    Una mañana de tantas, la Bruja Pantufla despedía a su esposito antes de que él saliera a hacer sus diligencias habituales (dictar clases, atender pacientes, ofrecer asesorías, dejarse entrevistar por los paparazzi…). Sin embargo, él parecía tener la cabeza en otro lado. No le dio el beso de siempre, ni respondió a su habitual “¡Cuídate mucho, te amo!”.

    Ella recordó que ese día no le había hecho la cadena de preguntas que ya era parte obligada del ritual de antes de salir: “¿Llevas la bola de cristal para comunicarte con los espíritus?, ¿el bastón mágico para ver más allá de lo evidente?, ¿las llaves para abrir la puerta del castillo cuando regreses?, ¿tienes suficientes monedas de oro?” y obviamente la pronunció aunque él parecía estar proveído de todos estos elementos, indispensables para sobrevivir por un día en la comarca.

    La Bruja Pantufla se sorprendió aún más cuando vio que su esposo no le respondía afirmativamente y sin embargo, se devolvía hacia el interior de la casa cerrando la puerta tras de sí.

    “¿Qué pasó? ¿Se te quedó algo?” preguntó ella alarmada por el extraño comportamiento de su marido. Pero se alarmó aún más cuando él respondió: “¡Creo que he perdido la memoria!”.

    A partir de allí comenzó un penoso recorrido por todo el castillo que compartían con las dos tigresas (Sugar y Zinser) buscando la memoria de su querido Mago Jotiján. ¿Debajo del tálamo? ¿Dentro del sarcófago de noche? ¿Se la habría robado la pequeña Zinser en una de sus travesuras nocturnas?

    Después de casi una hora de intensa búsqueda, Jotiján logró recordar que la había utilizado el día anterior en un palacio del centro de la comarca y que probablemente se le habría quedado olvidada allí. Por lo tanto, la Bruja Pantufla decidió de inmediato ir con el Mago a recuperarla.

    Por desgracia, en ese sector abundaban los palacios, por lo que no era fácil dar con el que había visitado Jotiján. De la misma manera éste, al carecer de la vista (por haber sido en su vida anterior un sabio de los espejos y haber visto por esta razón todo lo visible y lo no visible) no podía establecer sus características específicas para encontrarlo rápidamente.

    Tocaron en todas las puertas de todos los palacios y palacetes del camino. Algunos se parecían en su estructura al visitado por él y el rostro del Mago Jotiján se iluminaba con su bellísima sonrisa pensando que allí estaría su memoria pero se desanimaba de inmediato cuando los guardianes negaban haberlo visto por allí el día anterior.

    Recorrieron así durante toda la mañana casi todos los parajes hasta que, ya sin pizca de esperanza de recuperar la memoria del Mago, se les ocurrió entrar a una miserable casucha que había sido descartada desde el principio por la Bruja Pantufla porque no correspondía con la descripción del palacio que le había dado inicialmente su consorte.

    En dicha cabaña se encontraba una hermosa y angelical joven que tan pronto vio al Mago, sonrió y exclamó: “¡Te estaba esperando! ¡Ayer se te quedó este aparato!”

    memoria

    Y fue así como el Mago Jotiján recuperó su memoria sin necesidad de embrujos, pócimas ni encantamientos de psiquiatras…

  • GRACIAS, QUERIDOS RECTORES

    Sí, leyeron bien, estoy agradeciéndoles a los Rectores de la Universidad Nacional y de la Universidad Pedagógica.

    escudo nacho upn

    Al primero porque, gracias a su decisión de suspender toda actividad (tanto académica como administrativa) en la Nacho, pude disfrutar de dos amenísimas tardes de relax junto con algunas amigas con las que no hablaba hacía mucho tiempo. Gracias al doctor Wasserman pude enterarme de los más recientes avatares de sus vidas y ellas de los de la mía. Cada una en lo suyo, somos aún cercanas de alma y corazón en la medida en que persiste el aprecio que construimos mutuamente desde que nos conocimos. Fue una lástima que no hubiera podido comunicarme con una de ellas (¡MENA: tu celular tiene algo raro!) porque hace mucho nos debemos un CAPUCCINO de verdad y un abrazo rompecostillas.

    Desde hace unos buenos años (alrededor de cinco) mi vida social y cultural se ha venido reduciendo a cero por causa de mi horario laboral que me ocupa las tardes y gran parte de la noche. Por esta razón no puedo disfrutar de los planes que hace la gente normal: ir a cine, a teatro, a conciertos o sencillamente, tomarme algo (un derivado del café, en mi caso) después del trabajo. Esta situación generó en su época un comentario pícaro de la queridísima Delos (q.e.p.d.): “Es que tú tienes horario de prostituta, mujer… ¡ellas son las que salen a la calle a las 10 de la noche!”, comentario que suelo utilizar de comodín cada vez que tengo que excusarme por no asistir a reuniones, cenas familiares y demás compromisos que se suelen programar entre las 6 y las 10 p.m. Obvio, todo el mundo termina riéndose y se compadece de mi situación y así dejan de pensar que soy una antipática por negarme en el 95% de las veces.

    Lylanda
    El CAPUCCINO que me sirvió Mario Andrés, nuestro artista del Café Latte... ¡le sobra mucho, pero mucho corazón!

    Marcia
    Una hojita del árbol de la amistad, para mi amiga M. B. H., con cariño.

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    Un osito tan tierno como mi amiga D. P. M., cortesía de Mario Andrés, a quien veremos en Expo Gastronomía 2008 deleitándonos con su arte en café.

    Por eso le agradezco infinitamente a Wasserman el haber cerrado la universidad para garantizar la estadía de los indígenas durante los últimos cuatro días de la semana pasada.

    Para el segundo, el ilustrísimo doctor Barrera, el agradecimiento es irónico, porque el jueves pasado tuvo la genial idea de cancelar el semestre en la UPN aduciendo que el campus estaba sufriendo una toma estudiantil y que así no se podía seguir. ¿¿¿Qué qué??? A ver, tengo a alguien muy cercano trabajando como docente allí y durante todo el semestre su reporte ha sido de total normalidad. Tal vez sí hubo un tropelito hace unos 20 días, pero no pasó nada que ameritara semejante decisión tan absurda que atropella los derechos de todos los estudiantes y genera un caos tremendo en las agendas y los presupuestos de quienes trabajan en la Pedagógica (tras de que siempre les demoran el sueldo, ¡ahora esto!).

    ¿Será que no existe una instancia superior que controle este abuso de poder y examine cuál es la ganancia que obtiene Barrera de todo esto? ¿No será que está demasiado enredado el presupuesto de la UPN y él se quiere quitar de encima la mirada vigilante de los estudiantes inteligentes que no le comen cuento?

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