Búsqueda blog.com.es

sobre mí

Lylanda

Lylanda

Calendario

<<  <  Agosto 2008  >  >>
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Sindicar este blog

EN BUSCA DEL AZUCAR PERDIDA

por Lylanda @ 2008-07-25 - 08:15:35 pm

Crónica de un extravío felino

siames1

Todo comenzó en la noche del miércoles o bien el jueves en la mañana: mi chiquita Azúcar (Sugar, para los amigos) estaba inapetente y al día siguiente no se levantó a saludarnos como siempre. Angustiada, la llevé al médico quien descubrió una pequeña herida en su labio, que posiblemente habría generado una infección y eso, unido al dolor y la inflamación, sería lo que le impedía comer normalmente. Resultado: la niña hospitalizada durante dos días, un montón de medicamentos y ‘cositas’ que había que dejar en la Clínica de Pequeños Animales… que costaron alrededor de $100.000 sin contar el valor de los exámenes, del día de hospitalización y los taxis para llevarla y traerla (casi doscientos mil, en total) y lo peor de todo: mi hogar triste sin sus maullidos y sus carreritas detrás de mí y de mi esposo. Sobra decir que se me alcanzaron a humedecer los ojos cuando me despedí y la dejé en la fría gatera que le asignaron los médicos.

La odisea tuvo lugar la noche que fui a recogerla porque ya la habían dado de alta. Ya que yo no estaba segura de que la dejarían salir ese día, no llevé la canasta para viajes y pensé: : “fácil: si me la entregan, vacío mi bolso en mi casillero de la Universidad y la llevo ahí guardadita…” ¡Tonta de mí! Tal vez por el hecho de que a mí me hicieron en tamaño micro-mini, tiendo a verlo todo desde mi perspectiva y por eso subestimé la talla de mi hija querida: resultó que no cabía del todo en mi bolso (imagino que también tuvo que ver en su aumento de tamaño el suero que le suministraron en la clínica). Le quedaba casi medio cuerpo por fuera y así, le resultaba muy fácil sacar una patita, luego la otra y brincar para salir corriendo de tan incómodo medio de transporte. Eso no sería problema si la clínica no estuviera ubicada en el campus de la Universidad más grande del país: la misma en la que yo trabajo, que tiene kilómetros y kilómetros de prados interesantísimos y muy novedosos para una gatita de apartamento hija de un par de intelectuales poco aficionados a la vida al aire libre.

Eran más de las 10 de la noche, hora en la que salgo cansadísima de trabajar y tenía ganas de cualquier cosa menos de salir corriendo por praderas oscuras persiguiendo un animalito tan ágil como ella. Sin embargo, me lo puso fácil las primeras dos o tres escapadas: corría unos pocos metros y luego aminoraba el paso, volteaba a mirar a ver si yo la estaba siguiendo y continuaba caminando a paso normal. Yo aprovechaba y la atrapaba con la mano derecha porque la izquierda la tenía ocupada con mi bolso a medio abrir, ya que había sacado la lata con la comida para seducirla con un poco untado en mi dedo. La escena se repitió varias veces en el trayecto que va de la Clínica hasta la salida de la Calle 26 (quien conozca la U. Nacional, sabe que no es corta la caminadita).

Cuando por fin logré salir y hacerle el pare a un taxi (sacando la pierna, a riesgo de perder el equilibrio, ya que tenía ambas manos ocupadas), adivinen qué… ¡se me volvió a soltar la bendita gata!

Para ese momento eran más de las 11 de la noche pero yo me sentía a punto de coronar mi objetivo. El taxista paró su automóvil y se bajó cuando vio que la gata salía corriendo; imagino que pensaría que sería cuestión de menos de dos minutos volverla a atrapar y hacer la carrera con nosotras dos a bordo. Efectivamente, la agarré de nuevo y venía tan oronda mirando hacia el taxi, que no me percaté de un desnivel en el suelo… Lo siguiente que recuerdo es el ardor de mi brazo, mis gafas empañadas por el llanto y los raspones en mis rodillas y manos: ya no había gata en ellas y yo estaba, cuan corta soy, caída con la cara contra el piso. Me levanté como pude, después de maldecir a la especie felina en general y a mi Sugar en particular, anegada en sollozos y con la conciencia de que ella ya debería estar a muchos metros de distancia, asustada como era lógico porque yo le había caído encima debido a mi torpeza.
siames2
En esas, mi adorado esposo –que además de ser invidente es clarividente- me llamó al celular, preocupado porque ya eran casi las 11:30 p.m. y no llegábamos ni dábamos señales de vida. Lo único que pude decirle en un principio fue: “MI AMOR, SE PERDIÓ LA GATA, PERDÓNAME". Él, tan calmado y comprensivo como siempre, me dio ánimos, me preguntó cómo había ocurrido todo y tomó la decisión inmediatamente:“Quédate donde estás que ya voy para allá!”. Yo traté de refutarle: eran más de las 11, ya no había Transmilenio (el único medio de transporte seguro y confiable para una persona como él), no teníamos plata para pagar tanto taxi y había poquísimas probabilidades de encontrarla.

La intuición de mi amado se impuso sobre mi pesimista racionalidad: unos 20 minutos después me encontró sentada en el andén de la entrada de la Universidad, llorando todavía la pérdida de la chiquita y adolorida de piernas y brazos por la caída.

En ese lapso ya yo les había contado toda la historia a los vigilantes de la U y se habían avisado mediante los radios de comunicación, así que todos los uniformados estaban alerta ante un posible felino perdido.

Decidimos que lo más probable era que hubiera corrido en sentido inverso, es decir, que hiciera el camino de vuelta hacia la clínica y allí nos dirigimos llamándola con nuestras voces más dulces… huelga decir que el nombre de mi hija se debe a su personalidad (¿será gatonalidad o felinidad en su caso?) acaramelada, así que el tono melifluo es el más conveniente para tratar con ella.

A nuestro paso iban surgiendo los vigilantes de los oscuros edificios a comentarnos: “no, por aquí no la hemos visto, pero cualquier cosa, nosotros les avisamos”. En la clínica recomendamos a los médicos de turno que si la veían llegar nos llamaran a la hora que fuera y nos dimos vuelta con una mínima lucecita de esperanza ya casi a punto de apagarse. Mientras caminábamos desconsolados, con la cabeza gacha, escuchamos el sonido característico de SINTRA-CAN: una jauría de perros salvajes que se ha tomado el campus como sede para sus actividades (que consisten en asustar incautos con sus ladridos y comer sobrados de las Facultades). Pensamos que tal vez estarían divirtiéndose de lo lindo persiguiendo a nuestra pequeña y decidimos seguirlos por entre los prados húmedos. Después de unos 10 minutos de caminata, los perros se nos perdieron entre los escombros de la obra del edificio de Luis Carlos Sarmiento Angulo y decidimos que no lo intentaríamos más. Nos resignamos: la gatita se perdió.

De vuelta a la salida de la calle 26 íbamos silenciosos y apesadumbrados pero yo, con mi revoltillo de creencias medio esotéricas, medio católicas, medio new-age, invocaba a Jesús, a Sai-Baba, a mis dos compañeros de Universidad muertos (Delos y Hugo, de quienes ya he escrito algo aquí) y a todos los ángeles para que la bendita gata apareciera aunque fuera trepada en el árbol que sembramos los primíparos de Psicología en Junio de 1992 en homenaje a Hugo.

Al salir, recordé que el taxista había mencionado que había visto a la gata correr hacia fuera de la Universidad… Jota decidió que la buscaríamos entonces por las calles, lo cual incrementaba las dificultades y disminuía cualquier posibilidad de encontrarla. Sin embargo, él, que es un optimista irredento, insistió en que debíamos hacerlo y agotar todas las opciones.

Sobra decir que para este punto, yo estaba más que furiosa, además de triste y frustrada. Me estaba auto sermoneando por mi torpeza, por mis pocas habilidades para cuidar de mi mascota, pensaba en qué tipo de madre sería yo con un bebé si ni siquiera era precavida para atender un gatito.

Obviamente, mi respuesta ante la decisión de mi amado fue bastante desentonada y, con algo de agresividad traté de darle un ejemplo de lo difícil que sería encontrarla: “Mira mi amor: este es uno solo de los muchos garajes y antejardines que hay en esta cuadra, multiplícalos por los de todas las cuadras que hay alrededor de la Universidad… además no tenemos la seguridad de que no haya corrido hacia la avenida. ¿Tú te imaginas mirando en cada casa, en cada ventana a medio cerrar, entre cada arbusto, en cada puerta?”
Él, al fin y al cabo iluminado, no respondió nada, sino que se agachó con un pedacito de queso entre los dedos y metió la mano en el espacio que quedaba entre la puerta del primer garaje que le indiqué y el piso y comenzó a llamarla.

No transcurrió más de un minuto cuando el corazón nos saltó al escuchar el “meaow” lastimero de la convaleciente más buscada de esa noche. En una rápida acción sorpresa que nos hubieran envidiado los militares que llevaron a cabo la “Operación Jaque”, agarré a la víctima (perdón, a Sugar) y la metí entre la maleta grande que él había traído vacía expresamente para ese fin. Hubo maullidos de protesta de ella, regaños míos, reconvenciones para ambas por parte de él, pero a eso de la 1 de la madrugada, nos subimos a un taxi para efectuar el transporte de nuestro primer “gato enmochilado”.

Hoy, nuestra Sugar está con nosotros, no la hemos vuelto a dejar salir y goza de buena salud, gracias a los médicos de la Clínica de Pequeños Animales de la Universidad Nacional. Creo que ni ella ni nosotros olvidaremos nunca la odisea de esa noche en que se nos perdió por más de dos horas.

NOTA: Ofrezco mis disculpas a los lectores por si este CAPUCCINO les ha parecido algo 'azucarado', pero pienso que la aventura lo amerita... además, un café sin dulce no es tan agradable...


 
 

¿Y QUÃ? DICE ALLÃ?

por Lylanda @ 2008-06-23 - 04:31:03 pm

Remembranzas de una época feliz y homenaje a un hombre muy especial…

abuelo

Con este reciente Día del Padre se generaron sentimientos encontrados en mí. Lo más importante es el hecho de que mi progenitor Ken Titus no se encuentra cerca y por lo tanto, la única celebración posible ha sido una llamada para expresarle lo mucho que lo quiero.

Pero no es de él de quien quiero hablar hoy. En mi familia se tenía la costumbre de felicitar en este día a todos aquellos que cumplieran la función paterna aunque no fueran el propio padre biológico; así que, cuando yo era niña, le daba “abrazo y pico” a todos mis tíos, a mis abuelos y en general a cualquier hombre adulto que se atravesara y fuera de confianza.

Uno de ellos, mi abuelo materno, era tal vez el que más se acercaba al concepto de patriarca que existe en el imaginario colectivo. A su alrededor había formado una familia compuesta de dos hijos y cuatro hijas que le habían dado (oficialmente, sin datos de otros municipios) 16 nietos. Casi todos nos reuníamos los fines de semana y nos dividíamos en tres grandes grupos: los niños jugábamos en el antejardín o en el primer piso de la casa; las mujeres se reunían en una sala auxiliar a conversar o hacerse manicure con el esmalte de las hermanas y cuñadas; y los hombres se juntaban en el cuarto de juego a apostar monedas de baja denominación en el dominó, el parqués o los juegos de naipes.

El abuelo tuvo muchos oficios: en su juventud trabajó en los Ferrocarriles Nacionales fue constructor y finalmente vendedor de Pastas Doria, donde se ganó el respeto y el cariño de la familia Talani, los dueños fundadores de dicha marca. Era tal su buen desempeño en las ventas y su astucia para hacer buenos negocios, que se ganó el mote de “Jalisco Nunca Pierde”, en una época en que los cachacos como él eran maestros en poner apodos y las películas mejicanas hacían furor en nuestro país.

Cuando yo nací mi abuelo ya se había pensionado de Doria y por lo tanto, gozaba de tiempo libre entre semana, que invertía en visitas al banco –donde era un cliente tan conocido y apreciado que la gerente lo recibía personalmente en su oficina-, visitas a sus amigos o en entretener a los nietos con los mil y un juegos que inventaba.

La llegada de los primeros aparatos de betamax a Colombia trajo para mi abuelo uno de los pasatiempos más gratos para su vejez, ya que se dedicó a comprar cintas vírgenes para grabar los programas de televisión fuera de su interés o del de sus nietos. Él era de los que subrayaban la revista Elenco, que venía los jueves con el periódico EL TIEMPO y después se madrugaba los fines de semana para grabarnos El Chavo, Los Superamigos, El Pájaro Loco y cuanto programa de dibujitos animados hubiera en la tele.

snoopy

Los viernes en la tarde, aprovechando que no había tanto apuro para hacer las tareas del colegio, llegábamos todos los nietos a tomar onces (que consistían por lo general en un vaso de gaseosa y un sándwich), a ver las películas que nos había grabado o a jugar Snoopy, un juego electrónico que trajo mi abuelo en un viaje a Miami y del que organizábamos torneos que duraban toda la tarde. Consistía en una máquina a pilas, una caja del tamaño aproximado de una pantalla de computador, con la figura del famoso perrito acompañante de Charlie Brown y su amigo Emilio, el canario. En la oreja, la nariz, la pata y otros puntos estratégicos del muñeco, había botones que se iluminaban y daban una nota musical específica; el juego consistía en que la máquina proponía una secuencia de notas que aumentaba en una por cada vez y el jugador debía repetirla en el orden correcto so pena de perder su turno y no ganarse el premio especial que otorgaba mi abuelo a final del mes.

ala solar

El título de este post hace referencia a una actividad que mi abuelo solía compartir conmigo en la época de vacaciones y que tenía como fin comprobar mis avances en lectoescritura. Él me llevaba a sus salidas diarias y, después de haber visitado a sus amigos adultos, me invitaba a comer un helado y si el clima lo permitía, me llevaba por lo general al prado que circunda la escultura ALA SOLAR, del maestro venezolano Alejandro Otero (en la 26 con Américas, en Bogotá). Allí, localizaba con la vista un anuncio y me preguntaba por ejemplo: “¿Dónde dice ‘cafetería’?”. Yo debía encontrar, en un breve lapso de tiempo establecido por él, el aviso donde se encontraba la palabra elegida. Este juego tuvo lugar muchas veces, ante mis sorprendidos ojos cuando se juntaban las letras una con otra y formaban un concepto asociado muchas veces a una imagen. Recuerdo en especial los avisos de las puertas de los baños femeninos y masculinos en un establecimiento ubicado donde ahora queda UNIAPEL, porque no tenían el muñequito impersonal que se ha estandarizado hoy en día, sino una Betty y un Pablo Mármol, respectivamente.

Este día del Padre, me acordé de mi abuelo porque ya no podemos hablar como antes, no es posible llamarlo ni visitarlo. Hay personas de la familia que se han aprovechado de su credulidad de anciano para contarle infamias de sus nietos y de sus hijos con el único fin de quedarse con una supuesta herencia. Él está físicamente enfermo, sus capacidades mentales ya se encuentran deterioradas y es posible manipularlo fácilmente.

Quero aprovechar esta oportunidad para decirle a mi abuelo (y de paso, a mi abuelita Leo, preciosa): te quiero mucho, te respeto y admiro pero no quiero ni necesito tu dinero. Con tu influencia hiciste de mí una persona alegre, honesta y, al parecer, buena negociante como tú; así que no necesito depender económicamente de nadie para generar lazos de afecto sinceros.

Abuelos: gracias por sus enseñanzas, ya nos dieron a sus nietos el suelo donde echamos raíces; ahora, déjennos abrir las alas y volar tan lejos como nuestros sueños y ambiciones nos lo permitan.

¿COMUNICADO CENSURADO?

por Lylanda @ 2008-05-22 - 07:07:39 pm

Inquieta sobremanera el manejo que le han dado los medios de comunicación al caso del exmilitar Edgar Paz que se tomó durante algo más de dos horas la oficina de Pensiones Porvenir ubicada en el centro de Bogotá.

censura

Es claro que lo que impacta a las masas es el hecho de que el hombre tuviera una granada y que hubiera tomado rehenes. También es conmovedor el drama de un exservidor de la patria al que no se le ha reconocido económicamente el tiempo que laboró en la institución. De la misma manera, impresiona la situación tanto material como emocional en la que aparentemente se encuentra el militar. Es evidente que todo esto genera altísimos índices de audiencia y es a esto a lo que se han referido todo el tiempo las noticias que ha generado este acontecimiento.

Sin embargo, al escuchar las denuncias que hizo en su comunicado el señor Paz (¡qué apellido tan evocador!), uno se pregunta cómo es que no las han cogido con pinzas y guantes los acuciosos periodistas para analizarlas una por una e irlas descartando o acumulando como pruebas para aportar en los numerosos procesos por parapolítica que ya deben estar circulando en la Fiscalía.

Hoy, un historiador al que aprecio mucho (¡gracias R. P. V. por el dato!), me ha hecho caer en cuenta de que hay al menos una inconsistencia temporal entre el procedimiento descrito por Paz para dar de baja a la guerrillera conocida con el alias de “La Chiqui” y el operativo que aparece publicado en otros documentos (véase, por ejemplo: HOYOS, J. J. El Oro y La Sangre. Ed. Planeta. Bogotá, 1994. Págs. 136 y 292).

Igualmente, parece haber incoherencias en otros datos aportados por el señor y sin embargo, si fueran solamente delirios que nublan la razón de un hombre perturbado, no se explica el silencio que sobre este documento han mantenido tanto las autoridades como los medios informativos. No se explica uno el hecho de que ayer en la tarde los titulares dijeran que “el comunicado de Paz se perdió” y hoy digan que no, que lo están analizando pero de todos modos no lo publican por haber surgido en una situación de terrorismo.

¿Por qué la censura? Si se trata de fantasías del señor Paz, ¿por qué no publicarlas como un documento de ficción? ¿Por qué no novelarlas y hacer una historia de aventuras al mejor estilo de Indiana Jones? (¡Estoy que me muero de ganas por ver la última! – perdón por la digresión).

Queda también sin esclarecer la extraña orden del corte de señal al canal CityTV, desmentida por la Comisión Nacional de Televisión.

Oscurísimas situaciones que solamente ocurren en nuestro país del SaNgrado Corazón.

LA VERSIÓN DE MATEO

por Lylanda @ 2008-04-25 - 09:27:26 pm

Esto es lo que pensó el chiquitín sobre ese fin de semana de hombres con su padre...

bloggeando
Aquí el autor actualizando el blog de su tía Lylanda

Hoy mi mami se fue tempranísimo. Se levantó muy calladita, se puso linda (como siempre), se acercó a mi cuna y me dio un beso suavecito como la caricia de un ángel.
Como era tan temprano, no podíamos despertar todavía a mi abuelita, entonces me dejó con mi papi. Para los que no saben: una abuelita es una señora que es un poco más grande que la mami, que consiente más y regaña un poquito menos. Un papi es un señor que se esfuerza mucho por ser como una mami pero es menos blandito y tiene pelos en la cara.
Decía que mi mami me dejó con mi papi y jugué con él un rato, pero se le notaba que estaba muy cansado, por eso decidí dejarlo que durmiera tranquilo. Claro que antes me reí mucho porque al mirarme ¡pone una cara de bobo! y parece que se le fueran a salir las babitas como me pasa a mí después del tetero.
Mientras mi papi dormía, me di cuenta de que hacía unos ruidos muy chistosos (como los que hace esa caja de latas en la que nos metemos cuando nos vamos a pasear), sin embargo, traté de no reírme muy duro para no despertarlo. Al cabo de un rato, yo también me quedé dormido porque vi que mi papi podía dormir bien sin que yo lo estuviera cuidando todo el tiempo. Me parece que ya está aprendiendo.
Cuando nos despertamos y le dije que tenía hambre, me dio tetero. Claro que parece que yo le hablara en otro idioma porque hay que ver lo que se demoró en dármelo... creo que voy a tener que enseñarle así como le enseñé a mi mami en menos de un día. Bueno, también es cierto que mi mami está conmigo todo el tiempo y mi papi solamente está por las noches, así que él no puede saber todas las palabras que sé yo. Parece que el curso tendrá que ser intensivo con él.
Para ese momento, yo extrañaba a mi mami y le pregunté a mi papi que dónde andaba ella, también le dije que a mí me gusta más cuando estamos los tres juntos, porque nos reímos mucho y es muy bonito ver cómo mi papi nos mira cuando mi mami me alza en sus brazos y nos abrazamos todos tres y nos damos besos.
Creo que mi papi también la extrañaba porque me di cuenta de que abría mucho los ojos y se jalaba los poquitos pelos que tiene en la cabeza como diciendo: ¡AUXILIO, MaFe! Por suerte, llegó mi abuelita, que ya dije que es como una mami pero más grande y por eso ella me cargó un rato en sus brazos y me habló suavecito y ya no la extrañé tanto.
Luego, mi papi encendió esa caja que tenemos en la habitación, donde salen los muñequitos que hablan chistoso. Esta vez hicimos un trato: yo veía un ratico de muñequitos y él veía otro ratico del programa ese donde hay varios señores que corren detrás de un balón. Yo sinceramente no me explico qué le ve mi papá a eso pero a él le gusta bastante, así que el trato me pareció justo. Aunque ya casi iba a comenzar Barney por el otro canal y tuve que recordarle a mi papá que casi siempre ese programa que a él le gusta termina con que un señor de vestido negro les quita la pelota a los otros y todos se van como regañados del parque donde están jugando.
Después me llevó a la otra caja y me puso unas canciones muy bonitas y bailamos y cantamos. La que más me gusta es la de La Gallina Turuleca, porque se parece a mi abuelita Gladys: es medio atolondrada pero chistosa y baila como loca por toda la casa.
Por la tarde llegó mi mami y le contamos todo lo que habíamos hecho. Ella se rió como siempre de todas mis ocurrencias y felicitó a mi papi por haberse portado bien y a mí por cuidarlo con tanto cariño.
Para la próxima voy a inventarme más juegos para entretener a mi papi y que no se canse tan rápido. También le voy a enseñar a leer en agú avanzado como yo, para que pueda entender los libros que me gustan.

¡Papi y mami: los quiero mucho!

Autor: M.J.O.

LA MUJER DE DIOS

por Lylanda @ 2008-03-05 - 09:49:24 pm

En los últimos meses he estado dedicada a la lectura de algunos de los textos que inspiraron a Dan Brown para su éxito "El Código Da Vinci". La sorprendente hipótesis principal de dicho libro es la de que Jesús estaba casado con María Magdalena, lo cual subvertiría todo el dogma que ha sostenido la Iglesia católica durante dos milenios.

ULTIMA CENA

Al comienzo, pensando en la posibilidad de estar casada con el Hijo de Dios, el Dios hecho hombre; pensé que sería maravilloso y que cualquier mujer se sentiría la más afortunada del planeta al haber sido elegida para ser la consorte de un hombre tan especial.

Me imaginaba que serían días de paz, sintiéndose la mujer más bella y amada del mundo al ser mirada por esos ojos bondadosos llenos de dulzura. Me imaginaba noches deliciosas junto a ese ejemplar masculino alto, de cabellos color de miel, oyéndolo hablar con tanta sabiduría a través de esa barba tan atractiva (me perdonan, pero a mí los barbudos ¡me-en-can-tan!).

Sin embargo, después me puse a imaginarme cómo sería la vida cotidiana al lado de un hombre tan importante, tan ocupado, tan querido y tan asediado como Jesús y se me ocurrieron los siguientes escenarios:

* Es domingo en la mañana y no hay mucho oficio para hacer en la casa, Magdalena pregunta ilusionada:
- Amor, está haciendo bonito día, ¿será que llevamos los niños al parque?

- Ay, preciosa, se me había olvidado comentarte: no puedo porque hoy tengo reunión con los muchachos. Es más, me voy a bañar ya porque se me está haciendo tarde... ¿me puedes preparar desayunito? ¡Gracias, tan linda mi Magdis! - respondería él lanzando un beso en dirección a la mujer.

* Cae la tarde y Magdalena está sola en la casa. Por fin, después de un largo día de trabajo, llega el añorado marido preguntando quién lo ha llamado. La esposa responde, un tanto intrigada y con una pizca de celos en el tono de la voz:
- Pues ha llamado varias veces una mujer y pregunta por ti, pero no ha querido dejar ningún mensaje, ni su nombre ni un teléfono para que te comuniques...

- ¡Ah! - respondería él, disimulando el entusiasmo: - es una endemoniada que me pidió cita para la próxima semana, me imagino que llama para confirmar.

* Se acerca la fecha del aniversario, Magadalena quiere conocer un nuevo restaurante y le propone al esposo celebrar el acontecimiento en ese sitio. Él, con tono preocupado le informa que:
- Esa noche no se va a poder, mi vida, porque tengo sesión de clase con Pedro: le estoy enseñando Lógica Matemática pero le ha resultado muy difícil entender lo de la doble negación...

* Una tarde cualquiera, Magdalena descansa de sus tareas cotidianas viendo la televisión cuando llega su esposo más cariñoso que nunca... a pedirle un favor (que en realidad son dos en uno):
- Linda, en el seminario que estoy dictando voy a explicar una parábola y como tú tienes tan buen gusto... ¿será que me puedes ayudar a hacer una presentación en Power Point? Una cortita, que la gente no se me vaya a aburrir, por que van a ser bastantes los asistentes... a propósito, ¿habrá mucho problema si haces una picadita con pescado y pan, para darles de pasabocas?

* Es de noche y en el lecho conyugal, la ardiente Magdalena le propone al marido que yazcan juntos, él con tono cansino responde:
- Lo siento mi amor, lo que pasa es que hoy curé dos paralíticos y un ciego y además caminé como 3 kilómetros sobre el agua... ¡estoy cansadísimo! ¿Lo podemos dejar para mañana?.

Ella, como buena conversa, acata la 'palabra de Dios' y se voltea frustrada.

* Llegan las vacaciones y Magdalena cree que por fin su amado esposo tendrá un poco más de tiempo libre, así que le propone que viajen a cualquier aldea, para cambiar de aires. Jesús, visiblemente intranquilo le responde que no va a ser posible porque:
- Hoy Judas, el tesorero, me presentó el balance del primer trimestre y parece que se deben todavía 30 monedas de plata de los impuestos. Vamos a tener que apretarnos el cinturón unos meses...

Ella recuerda tantas ocasiones en las que el Iscariote ha tenido que hacer malabares con las finanzas de la compañía para que no la embarguen, piensa en lo buen amigo que ha sido desde que conoció a Jesús y de pronto, cae en cuenta de que el discípulo tiene unos hermosos ojos azabaches que van muy acordes con su temperamento fogoso y con ese cabello rebelde que le cae en cascada como una negra tormenta sobre los hombros, también recuerda ese besito que le robó el muy bandido en la última fiesta, mientras su marido que ya estaba medio ebrio, iba enviado por doña María a conseguir más vino...

NOTA: Cualquier parecido con la realidad... sí, cariño, es contigo.

MI VICIO SOLITARIO

por Lylanda @ 2008-01-14 - 07:48:09 pm

¡¡No, no es el onanismo!!

Este sábado, aprovechando que tuve la tarde libre, sin trabajo y sin marido, me di el gusto de hacer algo que no hacía desde que estudiaba en la Universidad: fui sola al cine. Es uno de los placeres que más disfruto y que no había podido repetir desde hace muchos años, básicamente porque me lo impiden mis horarios.

Recuerdo que a comienzos de la década de los noventa mis compañeros de estudio me miraban como ‘bicho raro’ cuando mencionaba mi gusto por ir sola a cine (aunque, viéndolo bien, en la Nacho todos éramos bichos raros y más en la Facultad de Ciencias Humanas, donde ¡se ve cada cosa!).

Mis razones son simples: fui educada por monjas en un colegio católico donde me obligaban a ir a misa cada domingo y al menos una vez al mes entre semana, pero aún así nunca le encontré sentido ni mística a ese rito. Nunca me emocioné con la elevación ni me conmovieron los sermones, durante los cuales yo me dedicaba a dejar volar la imaginación en vez de reflexionar sobre mi propio comportamiento de niña católica. Sin embargo, una ceremonia rutinaria que sí me animaba era la de ir al cine cada vez que se podía.

teatro

Durante mi infancia (finales de los años setenta) todavía existían los cines de barrio, esos que hoy en día se han convertido en lugares de reunión de diversos cultos si no es que han sido demolidos. La arquitectura de esos cinemas se caracterizaba por tener un voladizo hacia la calle justo sobre la fachada, así que la chiquitina de 3 ó 4 años que se colgaba del brazo de mis papás en las salidas dominicales reconocía fácilmente cuándo se aproximaban a uno de esos templos, se emocionaba hasta el alma, se soltaba de la mano paterna y salía corriendo hacia la entrada gritando “¡pípela! ¡pípela!”*, como si se hubiera encontrado al mismísimo Mesías. (Hay que ver lo que sufrían mis papás cuando el presupuesto no alcanzaba para cine y tenían que convencerme de que fuéramos a cualquier parque donde no cobraran la entrada).

Unos veinte años después, ir a cine se me había convertido en un acto litúrgico que, como la más beata de las beatas, trataba de repetir varias veces a la semana, si no es que lo hacía varias veces al día (afortunadamente, esto es posible en la U. Nacional ¡y gratis!). Mi comunión: el maíz pira y la gaseosa. Los sacerdotes oficiantes del rito: Alfred Hitchcock, Woody Allen, Steven Spielbergy un largo y variado etcétera de directores. Los santos de mi devoción: todos los actores/actrices buenos y malos que pasaran frente a mis ojos por la gran pantalla. Mi gran pecado: haber visto muchas obras maestras del séptimo arte en video. Yo entraba en absoluto silencio a la sala y permanecía en un estado similar al éxtasis de Santa Teresa mientras duraba la película, salía como flotando y necesitaba al menos media hora para aterrizar de nuevo en mi vida real y dejar de creerme la protagonista (o su amiga, o la amante del malo…).

En 1996 tuve la fortuna de encontrar otro bicho raro que está mucho más cerca que yo de la canonización cinéfila: el querido Esfinge, cuya primera invitación a ver Golden Eye (una de las muchas partes de la saga del Agente 007) inició con una frase que le haría célebre y que fue la contraseña para que yo le abriera las puertas de mi corazón: “Eso sí, te advierto, a mí no me gusta hablar en cine””… Ahora se arrepiente de habérmelo dicho porque yo, obediente, dejé de pronunciar palabra desde el momento en que entramos hasta que se volvieron a prender las luces 90 minutos después.

Lo que me gusta de ir a cine sola es que puedo concentrarme por completo en la película, sin que nadie me esté preguntando bobadas durante un flashback como “¿y este no se había muerto ya?”, sin que me pregunten si quiero más crispetas y sin que me pasen un brazo por el cuello y quieran besarme justo cuando estoy tratando de descifrar qué dice un aviso que aparece en segundo plano y que –intuyo- será crucial en la siguiente escena. Por eso detesto los cine – bares, esos inventos de albores del siglo veintiuno donde la gente va a tomar cóctel, a mostrar la ropa de marca, a encontrarse con amigos o a cualquier cosa menos a ver la película. Por eso también tengo mis reservas en cuanto a ver películas en video, porque si estoy en mi casa siempre está la distracción del teléfono, del ruido de la calle, del ‘párala un momento mientras voy al baño’…

Pero bueno, el ser humano es gregario y social –dizque por naturaleza- así que en ocasiones debo abjurar de mis principios de solitaria viciosa y asistir acompañada a la liturgia cinéfila… cosa que no me disgusta si la compañía es interesante, claro está.

* Es decir, “¡película! ¡película!”, pronunciado en media lengua.

¡¡¡POR FIN!!!

por Lylanda @ 2008-01-12 - 03:58:27 pm

EL CAPUCCINO recibe con alegría la noticia de la liberación de Clara Rojas y Consuelo González de Perdomo. Espero que Clara se pueda reunir lo más pronto posible con su hijo Emmanuel y que las FARC sigan con esta buena voluntad de liberar a los demás secuestrados que quedan. ¡NO MÁS SECUESTROS!

¿HECATOMBE O FALSO POSITIVO?

por Lylanda @ 2007-11-01 - 11:38:31 am

Dice el mayordomo de la finca que sólo acepta la renovación del contrato “si hay una hecatombe”.

HECATOMBE

Habría que ver cuál es la idea que tiene él de este concepto, ya que según los diccionarios, significa: “Mortandad de personas. Desgracia o catástrofe. Sacrificio de 100 reses vacunas u otras víctimas, que hacían los antiguos a sus dioses. Sacrificio solemne en que es grande el número de víctimas” (D.R.A.E. Vigésima Segunda Edición).

Pienso que no es necesario hacer un recuento de los hechos ocurridos durante el gobierno de Uribe y que encajan con las diferentes acepciones de hecatombe, los cuales darían para seguirlo reeligiendo en lo que le queda de vida. Sin embargo, me produce escalofrío pensar en lo que se le puede ocurrir (a él o a sus obdulios… ¡ups! perdón, siempre confundo esta palabra con la que iba a escribir: ESBIRROS) para justificar un tercer mandato.

No quisiera ser alarmista, pero pienso que, aprovechando la tensión generada por el desprecio que el inquilino del Palacio de Nariño ha mostrado hacia el ascenso de Samuel Moreno a la Alcaldía Mayor de Bogotá, se puede inventar un levantamiento en armas de algún sector popular de la ciudad (de esos en donde la votación por el candidato del Polo fue mayoritaria, ojalá alguno de los barrios construidos por La Capitana en su época).

Ya me estoy imaginando las primeras planas y las noticias por televisión en donde grupos de furibundos manifestantes arremeten contra la ‘indefensa’ fuerza pública. Será un motín que durará más de un día y que afectará visiblemente el centro de la ciudad, en cercanías a Palacio, obviamente. Será necesario un gran incendio bien impresionante (para mostrarlo por CNN y demás agencias noticiosas internacionales) con varios muertos que pertenezcan a la élite conocida como ‘los colombianos de bien’… o sea: potenciales votantes por la reelección. Cuando el incendio se logre apagar, los medios hablarán de “infiltración guerrillera” (debido a que para ese momento, se habrán sumado a las protestas las universidades públicas y los sindicatos) y, por supuesto, se rememorarán los hechos del 6 de Noviembre de 1985 cuando el M-19 se tomó el Palacio de Justicia. Entonces saldrá alguno de los políticos agrupados bajo la Coalición de Gobierno (la U, Alas, Convergencia, Cambio…) a decir que lo que hizo falta en ese momento fue la mano dura que sí tiene Alvarito y que esta es la hecatombe que necesitábamos para convencernos de que él es el único que puede salvar al país de las fuerzas izquierdistas que se están tomando el poder desde el cargo de mayor importancia en la capital.

Veinte años más tarde, algún émulo de Gustavo Arias de Greiff encontrará (y hará pública la información) que todo este incidente fue uno más de los “falsos positivos” que tan de moda se pusieron con el doctor Uribe Vélez.

MENTALIDAD PARANOICA

por Lylanda @ 2007-09-28 - 12:18:24 pm

NOTA: La bitácora o blog que motivó este post fue removido del sistema, por lo tanto, el vínculo que remitía a "realidad contrapuesta" va a generar un mensaje de error. Sin embargo, dejo el texto por si alguien quiere comentarlo o si el autor/a de la bitácora borrada quiere manifestarse aquí y explicar por qué plagió mi nick. GRACIAS.

Hay días en los que encuentro relaciones o asociaciones absurdas entre eventos que no tienen nada que ver unos con otros, pero que sin embargo, me hacen pensar en una especie de conspiración có(s)mica que se gesta y que tiene relación directa conmigo. Afortunadamente los psiquiatras y psicólogos que me conocen no han detectado esta faceta paranoide en mis procesos de pensamiento.

mi otro yo

Hoy, recorriendo las esquinas de la comunidad de blog.com.es, encontré una bitácora titulada realidad contrapuesta, firmada por alguien que se hace llamar lilanda. Tiene un único post que consiste en un poema escrito con algunas (pocas, si comparamos con lo que hay que soportar en otros blogs) faltas de ortografía, puntuación casi inexistente y un contenido que me ha dejado indiferente. Después, al entrar en una página que me ha referido un compañero de trabajo porque allí se encuentran versiones digitales de libros, vi uno cuyo título hizo que se disparara la actividad de mi sistema nervioso: se trata de YO SOY TÚ. ¿Casualidad? No sé…

Lo que me ha impactado es el hecho de que yo soy consciente de que mi blog no es el más popular (para eso están las vedettes –en el buen sentido- Sharitomar, la profe Elsy, Tribilín, etc.), así que mi nick no es reconocido entre esta comunidad. Por lo tanto, tengo dos hipótesis acerca de la decisión de copiar mal mi nombre para crear un blog justo hoy:

1. Esa persona me conoce y, no sé porqué, le pareció muy gracioso jugarme una broma desdoblando mi identidad virtual en blog.com.es.
2. Esa persona tenía urgencia por crear un blog, no sabía qué nick ponerse y como vio mi nombre entre los conectados, no se le ocurrió otra cosa que copiarlo y cambiarle una letra, como para que el plagio no fuera tan evidente.

Se reciben más hipótesis, comentarios y explicaciones, si alguien las tiene y contribuyen a incrementar la sensación de que hay ojos y oídos omnipresentes a mi alrededor.

“Siento una voz que me dice:
¡Agúzate! Que te están velando
Siento una voz que me dice:
¡Agáchate! Que te están mirando
Y yo pasaría de tonto si no supiera
que uno tiene que estar mosca por donde quiera…”

¡¡ME ESTOY VOLVIENDO VIEJA!!

por Lylanda @ 2007-09-22 - 12:45:36 pm

...Hace rato, dirán los que me conocen. :)

Esto viene al caso porque anoche tuve una pequeña reunioncilla con las amiguitas del colegio. Yo imaginaba un plan estilo 'señoras decentes', ya que las tres que nos encontramos estamos emparejadas oficialmente. Así que en mi mente se formó la imagen de tres mujeres jóvenes alrededor de una mesa en la que se servirían sendas tazas humeantes de té o chocolate caliente, acompañadas de pasteles y demás apetitosos productos de panadería. Mi imaginación planteó el final de dicha reunión hacia las 9 ó 10 de la noche, hora en la cual los maridos y los hijos empezarían a rugir desde los teléfonos móviles reclamando la presencia de la mujercita en casa.
La escena podría haber sido ambientada con el estribillo de un antiguo comercial de televisión que decía algo así como:

"Mira esas viejecitas tomando Lipton Tea /
recatadas, tranquilitas, como nunca vi..."

la hora del te

Por supuesto, la realidad fue otra muy diferente. Una de las chicas, aprovechando que todas estábamos sin 'el jefe' (el marido) propuso ir a un bar donde programan la música que estaba de moda cuando éramos adolescentes... la escena se llenó de rock de los años 80's, videos de melenudos alborotados, guitarras eléctricas que taladran el tímpano, Axl Rose cantando en calzoncillos en pleno escenario y un chico guapísimo sentado a nuestra mesa (era un buen amigo de la que propuso el bar).

roses

Aunque no nos alocamos como la pelirroja cantante de la voz chillona, la banda sonora de lo que en realidad sucedió bien podía haber sido "Girls just wanna have fun", de Cindy Lauper

diversion

Para que nos demos cuenta, con horror, de cómo los años no pasan en vano: solamente me tomé 3 cocteles SIN LICOR y regresé mi casa a las 11:40, lo cual es bastante temprano, si tenemos en cuenta lo que mandan los cánones de la rumba de hoy en día. Cuando estábamos en el colegio o al comenzar la universidad, yo aguantaba rumba seguida por un fin de semana, me levantaba fresca como una rosa después de una noche de copas, una noche loca y podía beber (no mucho) sin que me hiciera mucho daño al organismo.

EPÍLOGO: Hoy me levanté con unas horrorosas 'ojeras a doble espacio' -como dice mi marido-, casi me duermo en la clase de las 8 de la mañana (a la que llegué con media hora de retraso) y añoro llegar a mi camita a dormir!!


 
 
:: Pagina siguiente >>

Pie de página

El contenido de esta web pertenece a una persona privada, blog.com.es no es responsable del contenido de esta web.